El punto y aparte.
A mí siempre me ha gustado escribir. Desde pequeña he tenido la costumbre de plasmar en papelotes cosas que se me ocurrían y les daba cierta forma que casi nunca ha leído nadie. Sólo dos veces he dejado que alguien que no fuera yo leyera las tonterías que escribía. Uno sólo se admiró de la cantidad de hojas que tenía el tostón que le apreté, y el otro no tuvo el más mínimo interés de leer más allá de la primera hoja, signos inequívocos del escaso interés, del poco público que tenía, por mi obra.
Con esto de los blogs la cosa ha cambiado. Creé un personaje y le di forma, alternando realidad y ficción, presente y pasado, historias propias y ajenas, y me siento realmente agasajada con los mensajes que he ido recibiendo de vosotros a lo largo de estos cuatro años de existencia. Hasta he tenido trolls, jatetú. El blog me ha servido para crear, para desahogarme, para fantasear y para volcar en él mis fracasos y mis penas. Aunque también han habido alegrías, y momentos muy divertidos, este blog quedará finalmente clausurado al término del post.
Muchos de vosotros habéis huído de vuestro blog por haber sido descubiertos. No es mi caso. Sólo quiero seguir escribiendo en otro sitio. Bueno, y también que el otro blog se ha ido al garete por culpa de estas manazas. Pero eso no debería escribirlo
Quiero dar las gracias a la "madre biológica" de este blog, que fue quien lo creó para otros fines muchísimo más aburridos y acabó por dejarlo en mis manos. Yo sólo he sido la "madre adoptiva".
También dar las gracias a todos los que me habéis seguido durante tanto tiempo. Anda que no os he dado la brasa ¿eh? Pero vosotros ahí, como campeones. Yo volveré. Os estoy amenazando 
Y quiero mandar un saludo a tres grandes amigas que han aportado mucho al blog y que andan desaparecidas con taaaaaaaaaantas obligaciones diarias: Maxibombón, Leocrícia y Anacleta Martínez.
Ahora sí que sí. Ha sido un placer. Un verdadero placer. Gracias por todo. Gracias a todos.
Y hasta luego.