Esto es increible... Estamos en marzo, mañana estrenamos mes, y por aquí hace una media de 25 grados y con poniente... en lo que va de semana. ¡Pero si la semana pasada aún iba con mi abriguito, con mi bufandita...! Pos se acabó, por lo menos, esta semana, la que viene ya veremos, pero ahora estoy (agarráos) con tirantes dentro de casa.
...El refranero español que tanto me gusta debería hacer una reformilla, porque marzo tenía que ser ventoso, y abril lluvioso. Pues vamos a terminar mes y empezar el siguiente con calina digna del mismísimo agosto en el caribe.
Que yo recuerde, el año que más calor hizo en estos lares, fue en el 2001. Y lo recuerdo porque me coloqué la primera camiseta de manga corta en febrero... y no me la quité hasta noviembre (y no porque fuera un poco guarra y no cambiara de modelo, era una expresión...). Dios, tiemblo (y no de frío) sólo con pensar si ahora ya tengo calor ¿qué ocurrirá en julio o en agosto?
¿Y las moscas? Joer, es que vuelven con las buenas temperaturas estivales. Vas por la calle y se te cruzan veinticinco... Y no hablemos del moscardón que acaba de invadir mi casa... voy a abrir las ventanas por si decide abandonarme... Eso, o ya sabe que un zapatazo hará que se deje de fumar para siempre... Él sabrá lo que hace...
Así que mientras desempolvo mi uniforme de verano y saco el arsenal de insecticida, me haré a la idea de que el verano ya llegó, si no definitivamente, de manera intermitente hasta su asentamiento definitivo por estos lares. ¿He dicho lo que me gusta el verano? ¿No? Pues que sepáis que no me gusta para nada...
...Cambio pisito en zona ya tórrida por pisito de similares características en zona templada/fría. Eh, que si es un chalet como los requisados en Marbella, con piscina y tal, poco me importaría que hiciera más calor que por aquí... Total, pensad en tener que limpiar un chalet tan grande... con lo pronto que se termina un pisito... Amos, venga... Si a mí no me importarían allí las moscas...
...Es que estoy estudiando. Y esto aparece en el artículo 125 de la Constitución. No me acuerdo en qué artículo de la ley orgánica del poder judicial, pero da igual. Es uno de los principios en los que se basa el Poder Judicial en España. Esto es para que veáis que yo sigo estudiando. Y Beckham me sigue poniendo (pero con los apuntes... uf, la líbido la tengo en coma profundo).
Vale, cambio de tema...
Hoy el superjefe me ha dicho que se va tres días. TRES días en los que su despacho será mi atalaya, no en todo momento. Tengo que hacer unas cosillas allí, y ya le he dicho que, como se prenda fuego el despacho, que no habré sido yo. Se ha reído. Si, si... que ría, que ría, que ya llorará.
Es que esto de los jefes y de las escalas superiores a la hora de pedir cosas es como el vicio de pedir. Por pedir, lo que sea. Las cosas más increíbles del mundo. No entro en detalles para que no penséis que todos los funcionarios hacen lo mismo que yo. Ni todos los jefes piden esas cosas. Pero es que sólo ha faltado que alguien me dijera "ponte en pompa". Otra cosa es que yo hubiera accedido, pero algún día alguien lo hará.
En mi época de hipermercados tuve un jefe con apenas un par de años más que yo. El tío sabía, desde luego, no se podía negar, pero tenía una mala leche impresionante. Pero yo estaba bajo sus órdenes, y a mí la paciencia se me acababa enseguida con él. No trabajaba para su empresa, pero sí para él. Sólo nos teníamos el uno al otro, así que él a veces se tenía que remangar porque tanto trabajo para mí no podía ser.
Tras unas vacaciones, mi jefe me reclamó que tenía que recuperarlas, porque mi empresa no había mandado a nadie. (inciso: sí que la mandó, pero no fue, y cobró esas tres semanas como horas extras). Yo me negué, así que él empezó con sus amenazas y con sus quejas, hasta que le dije que fuera a quejarse a mi empresa, si no de mí, de quien le falló, pero a mí, que me dejara. Y eso hizo. Pero no se quejó de mí. Le mandaron a otra persona un par de horitas al día y todos felices. Cuando recuperó las horas que yo no estuve, prescindió de sus servicios. Y yo seguí.
Tengo que romper una lanza a su favor. Si yo fuera el jefe de una sección en un hiper de una capital de provincia y el director no me pusiera a nadie, y entre yo y otra persona (externa) tuviéramos que sacar adelante esa sección, yo también estaría de mal humor. Pues él estaba de mal humor. Y la pagaba conmigo. Nuestras discusiones eran famosas por todo el hiper.
Una mañana vino un pedido enorme de cierto cantante famosísismo, con dos expositores de cartón para montar sin libro de instrucciones. Yo era experta en montajes así, pero eso era una locura, y encima tenía que montar dos. Total, que a toda leche acabé terminándolos, poniéndolos como el jefe decía y alarmando los cedeses como una loca. Él me dijo que los pusiera de tal manera. Y así lo hice.
...Pero dijo que no, que así no, de esta otra manera. Y lo hice.
...Pero dijo que nooooo, que así no era. Que los quería así y así. Y así lo hice.
...Llegaba yo con una montaña de cedeses en los brazos para llenar los expositores antes de la apertura de tienda cuando me viene el jefe y me dice que ASI NO LO QUIERO, y decoró las frases con joyitas como que cuántas veces te lo tengo que decir, que... etc etc. Yo le repliqué que era él el que no sabía cómo lo quería, que me había dicho tres cosas distintas, las tres las había hecho y no le había gustado ninguna. Entonces, fue cuando me tocó la moral:
-¿Estás tonta o qué?
Yo llevaba dos años allí. Si hubiera trabajado mal, no hubiera estado tanto tiempo con toda una sección a mi cargo (ojo, hablo de la sección de música de un hiper en la capi), ni él dejaría que yo me encargara de pedidos, devoluciones, ni los comerciales hablarían conmigo... El dejó que yo hiciera, todo, pero a mi gusto. NO creo que fuera porque lo hiciera mal, ni porque fuera tonta. Si me tocó la moral es porque vi que todos mis esfuerzos por hacer bien (su y ) mi trabajo habían caído en saco roto. Lo miré con odio.
-¿Sabes lo que te digo? Que ahora, lo haces tú...-y le tiré los cedeses a la cara mientras recogía mis cosas.
...A la hora del almuerzo, mientras todos almorzaban y yo estaba semiescondida en el almacén (pensando quéhashechoquéhashechotiatiatiaquetevasalacalle), vino el jefe a buscarme todo serio.
-Oye... Que eso ya lo he hecho yo. Cuando puedas, haz esto otro...-un corderito, vamos. A la hora yo le estaba diciendo que así no se me hablaba. A las dos horas él reconocía que, sin mi ayuda, eso sería un desastre, y todo porque el director no quería poner más personal, porque conmigo lo tenían bien.
Hoy vuelvo a sentirme subestimada. Bueno, hoy no, llevo ya unos meses. Pero la culpa no es del trabajo, sino de las personas.
No sé porqué, pero a alguien que yo me sé acabaré tirándole una caja de diskettes llenos de poemas a la cara.
Recuerdo una canción de Gabinete Caligari que hablaba del fútbol. NO es de las más conocidas y, encima, su título poco tiene que ver con el arte futbolístico, con galácticos, dreams teams y esféricos. No explican lo que es un fuera de juego ni hacen referencia a los árbitros. Sólo hablan de la afición. Y el título es más que explícito: la canción del pollino.
No es que a todos los que les gusta el fútbol sean unos burros, ni los que acuden a los estadios tengan un encefalograma plano, pero últimamente, y en todos los sitios, ir al fútbol se convierte más en un deporte de riesgo, y no sólo para los que juegan, sino también para los que lo presencian.
Una vez acudí a un partido de fútbol en el que la selección española poco tenía que perder porque ya estaba clasificada. Mi hermano y unos amigos se sentaron a mi vera, con las gradas llenas hasta la bandera, y los colores rojo y amarillo eran nuestros colores, todos compartíamos el mismo equipo, la gente cantaba, bailaba... iba a ser un gran partido, más que por lo que España conseguiría, por la diversión.
El otro equipo era capitaneado por una estrella tránsfuga del equipo de la capital, así que todo el mundo, cuando no existía el "pásalo" vía sms, llenó sus bolsillos y bolsos de artilugios para tirárselos. Los de seguridad no daban abasto para retirarlos, era una verdadera salvajada la cantidad de bolsas que se amontonaban junto a la entrada del estadio, requisadas de cuantos intentaban explicarle la falta que les hacía un bote de cocacola o un tomate.
Cuando empezaron a calentar los jugadores, todo eran cánticos a favor y en contra. Cuando el tránsfuga hizo su aparición, miles de silbidos atronaron mis oídos, a pesar de ser yo de las pocas que aplaudían (el hombre sólo tuvo una mejora de empleo). Debajo de mi grada, una familia, en la que unos padres llevaban a su hijo por primera vez al fútbol. Debajo de ellos, una fila entera de chicos con bómber negra, cabeza rapada y muy mala leche.
Todo iba bien (ganábamos el partido) cuando los chicos de la bómber negra dieron la vuelta a la chaqueta, poniéndosela con el forro hacia fuera. Era, se ve, la señal. Empezaron a tirar toda clase de objetos al portero contrario, mientras el pobre hombre no sabía dónde meterse. Aguantó lo inaguantable, menos mal que no entendía el idioma español, porque le dijeron más que un perro. Un policía pasó por allí y apaciguó un poco los ánimos, pero en cuanto se fue, los chicos volvieron a hacer de las suyas, esta vez tirando cosas más contundentes que impactaron en el portero. Hartito, el chico cogió algo del suelo y se lo tiró a los de la bómber. Craso error. Una lluvia de objetos, gritos ensordecedores y una amenaza de invasión de campo para linchar al mártir del portero, hizo que la policía, ya en número considerable, se acercara hacia nuestra grada. Se posicionaron frente a los chicos que seguían insultando, saltando asientos y tirando cosas. La familia miraba aterrorizada, al igual que nosotros, el momento en que los policías cambiaron sus gorras azules por los cascos de antidisturbios y empezaron a subir.
Jamás unos minutos creo que me hicieron tan eternos. Esos gilipollas habían hecho que los policías sacaran sus porras y amenazaran con empezar a calentar a los presentes. El niño estaba cagado de miedo, sus padres intentaron salir de sus asientos para alejarse de la movida, pero no les fue posible. Nosotros empezamos a insultar a ese grupo de pollinos, y pronto un "fuera, fuera" general por parte del estadio hizo que los chicos tuvieran que callarse, sentarse y dejar de tirar cosas al portero. La policía ya se quedó con sus cascos frente a ellos el resto del partido. Pero la que se podía haber liado...
No entiendo cómo, una cosa que tendría que ser festiva, puede llegar a convertirse en tragedia, en suceso, o que abra las páginas deportivas con sucesos lamentables por parte de gente que, seguramente, en su día a día, son gente normal, pero que cuando llegan al estadio se metamorfosean en a saber qué clase de espectro o demonio, llegando incluso a agredir a otros espectadores, a porteros, jugadores o árbitros.
Está claro que la canción de gabinete generaliza demasiado. Pero estoy completamente segura de que habla de gente como esos chicos de la bómber.
...pero fue a las ocho de la mañana del sábado. ¿¡Por qué!? ¿¡Por qué!? No sé ni lo que estaba soñando, pero no me digáis que no j*de que te despierten a esas horas... Amoooos, me voy a apretar una siesta de pijama y orinal que va a salir en el libro de los récords.
A lo que iba. En realidad, no tenía pensado ningún tema, así que divagaré un poco.
Por cierto: a todos los detractores de Beckham... lo siento, lo prefiero a Ronaldinho pero con diferencia (si sabéis de alguien mejor...)
Estamos planeando una amiga y yo el viajecito de semana santa. Acabaremos yendo a mi pueblo natal, a pegarnos una sesión de familiaje que sirva para el resto del año (y que ellos también se harten de mí, todo sea dicho), para engordar diez kilos en dos días a base de carne y chorizos asados, para que vea el reclamo turístico de mi pueblo, famoso en el mundo entero (hasta vienen japoneses a hacerse fotos) y tal... Pero el problema es que mi amiga no tiene porqué soportar mi ración de familia (anda que no tengo...). Allá ella. A tiempo está.
Ya que el título hace referencia a la luz, tengo que decir que por finnnnnnn tengo luz en el comedor. Luz natural, quiero decir. Es que se me cayó así como un poco la persiana... y todo porque se me rompió la manivela y quise cambiarla... acabó rompiéndose el cable... total, que la persiana era mismamente la de una casa abandonada (imaginaros cómo quedaría). La "arreglé" un poco, pero se quedó muy baja. El persianero ha tardado sólo TRES semanas en venir (léase con bastante sarcasmo). Y cuando ha venido, por un módico infarto a mi cuenta bancaria, vuelvo a tener luz natural (¿pero no era gratis la luz del sol?). NO hacía falta cambiarla entera, si con un poco de celo se arreglaba... (esto no cuela, verdad?) (tenéis razón).
Así que hoy es sábado. Dichosos aquellos que a esta hora pueden dormir a pierna suelta. Bienaventurados aquellos que disfrutan el descanso del guerrero. Que suerte tienen los que no son despertados a las ocho de la mañana.
Voy a comerme el último miguelito de La Roda. Joer, a este paso recupero el tallaje en dos días... (es de crema) (donuts pa qué?, si esto mola más!)
...Que conste que así se me ha llegado a llamar en algún sitio (si lo fuera, uf, si lo fuera... tiembla, Pérez-Reverte!) (También me han llamado %&%&%&%, pero eso no pienso ponerlo)
Tras esa dosis de moral (vivaufrasia!)(todos a coro: viva!), tengo que quejarme públicamente de algo.
En la sociedad en la que vivimos, se exige tres cualidades básicamente: perfecto, listo y rico. Yo de pelas ando escasa, de lista lo justo para pasar el día y la perfección aún ni me ha rozado. Ahora veréis porqué lo digo.
Perfecto: se dice de todo aquél que, haga lo que haga, se ponga lo que se ponga, y diga lo que diga no sólo estará bien, sino que lo será (y lo estará) por los siglos de los siglos.
Listo: se dice de todo aquél que haga lo que haga, se ponga lo que se ponga y diga lo que diga, no sólo hará que los demás vean que está bien, sino que lo será (y lo estará) por los siglos de los siglos.
Rico: se dice de todo aquél que haga, se ponga o diga, no sólo los demás lo imitarán, sino que dirán que lo que ha hecho está bien, que lo que ha dicho es cierto y lo que ha hecho es correcto. Y por los siglos de los siglos...
Ahora, una pregunta. ¿Conocéis a alguien perfecto? Yo si. ¿Y listo? También, es la misma persona. ¿Y rico? Casualmente, esa persona tiene las tres cualidades. ¿Que quién es? Pues Beckham, claro...
...Cómo es posible que lo vea tan perfecto, tan guapo y todo eso a pesar de ser tan rico (bueno, lo de rico ya se sabe...) Perfecto, porque él mismo es perfecto. Listo porque es imitable (amos, como la Tamara (la mala)!!). Y rico... pues eso.
No lo ví en Madrid. Ni siquiera vi un cartel suyo (cosa rara) anunciando cualquier cosita de ésas que anuncia él. Lo más cerca que estuve de él fue cuando un chico por la calle me dio una entrada (o un vale descuento)(lo que sea) de cierta discoteca superarchifamosa de Madrid. Y es más lógico que él estuviera por allí que en el barecillo de karaoke en el que presenciamos cómo daban patadas al cancionero español.
Beckham es (pluscuam)perfecto, el (supermegahiper)listo y es (muuuuuuuuuuuy)rico. Y si no pensáis lo mismo que yo, es que sois unos envidiosos.
Mejor, tó pa mí.
Para todo aquél que sea amiguito de la política y quiera polemizar, que me diga a qué santo vino tanta polémica con tanto homenaje si luego sigue ahí el motivo de la trifulca... (de ahí salen las cortinas, las colchas y los manteles para mi casa!!!)(por cierto: vivaspaña!!)
Antes de que se me olvide: un saludo al autobusero y a su madre, que el sábado por la noche hizo el trayecto que pasaba por al lado del Thyssen y pisó un charco a toda velocidad cuando yo andaba por allí. Repito: un saludo para él y para su madre...
No vi al rey ni me hice una foto con él, pero cerca estuve... Pasé por Casa Lucio... y por el Palacio Real... Nop, tampoco pude estar con Beckham... cachis... tengo que volver a intentarlo... (se dejará?)
Quien diga que hay sequía en Madrid que me lo repita a la cara. Amos, en-la-vi-da me he ido de viaje con paraguas... y menos mal que me lo llevé. Triste es de pedir pero más triste es de llevar paraguas pa una vez que me voy a Madrid. Eso si: la lluvia en Madrid ya/ es una maravilla, pero que vamos: que llueve igual que en todos los sitios, de arriba a abajo... y te moja.
¿El musical? OoOoOoh... qué complejos te entran cuando oyes cantar a esos peazo artistas. La Nina se puso mala, no salió, pero su sustituta lo hizo de maravilla, o sea, que si Nina era el reclamo... como que no hace falta que salga más (es mi humilde opinión)(siiii, fui a ver el Mamma Mía)(gracias a los dioses que no conocía a nadie y nadie me reconoció porque anda que...)
Este simpático cartel no sólo nos dice que en este establecimiento se puede fumar, sino también nos pone una condición.
...Terroríficas el Congreso de los Diputados de noche... y encima, llovía... Bueno, que sepáis que estuve allí... o por allí...

...Desde luego, mi panadería no es como esta... Pero joer, si vendieran pan, a cómo estaría la barra...
Por último, quiero mostraros una foto de un edificio que miro (y admiro) cada vez que he ido a Madrid. Es lo primero que miro cuando llego o me voy... No sé. Lo mismo es porque como algún día seré ministra de agricultura...
He hecho más fotos, pero claro... salgo yo. Y quiero ahorraros sustos gratuitos y tal. Tampoco quiero que soñéis cosas por la noche por mi culpa. Pero vamos, lo prometido era deuda. Y yo suelo cumplir mis promesas (el día que no las cumpla, será porque me habré muerto) (y como yo no pienso morirme nunca...)
...Y volví sana, salva y entera de esos mundos de dios...
Vale, tengo que resumir porque hay mucho que contar, así que os dejaré el resumen de las mejores jugadas...
Primera parada: Valencia.
No era la misma Valencia capital, pero bueno, por ahí andaba. Presencié las mascletás, que es... Mejor vedlo vuzotro mismos y os hacéis una idea (os ahorro el sonido).
Antes...
Y después...
Je je je je... no apto para los delicaíllos de oido (ellos se lo pierden).
Os ahorro también las clases de cómo se monta una falla porque pa qué?
Segunda parada: Madrid
Uf, aquí hay mucho que rascar. ¿Qué puedo contar de la capi? Mejor, os enseño lo que encontré por esas calles y esos edificios...
En el Prado (el museo, claro), encontré de dónde sacaron la idea de hacer libritos para encontrar a Wally...
Unas clases de andaluz en un bar de la Plaza Mayor. Y cartel para que todo el mundo sepa de dónde vienen y qué tienen...
A pesar de que la puerta del Sol estaba en obras, hubo algo que se pudo ver bien...

...Continuará
...Esto de los telegramas no es lo mío, así que me enrollaré un poco...
Esta semana estoy de vacaciones, al final de la semana estaré en Madrid, pero he dado un pequeño rodeo. Como todo el mundo sabe, para ir a Madrid es necesario pasar antes por Valencia XDD. No veré quemar las fallas (que casualmente son esta semana), pero por lo menos estoy viendo cómo se montan. Y disfrutando de las mascletás (a que me llevo una para mi casa?).
Por supuesto, os mostraré constancia gráfica de mis andanzas... También os relataré a dónde he ido y qué he hecho...
...Esto de los ordenadores (estoy en un ciber) es como hacer caca: como en casa, en ningún sitio...
Hoy me han informado de que ayer detrás de mi casa se podría haber liado una bien gorda.
Resulta que un pirao borracho que vive detrás de mi casa amenazó con hacer explotar una bombona de butano anoche de madrugada. No lo hizo, que es lo importante, y la policía consiguió reducirlo. Pero ahora yo me pregunto ¿y porqué a la gente le da por esas cosas y no por trabajar?
Amos a vé: todos (me incluyo) tenemos nuestros problemas. Todos (me incluyo) podemos lanzarnos en brazos de cualquier sustancia prohibida o cargada de impuestos para el estado. Pero todos (me incluyo) sabemos la diferencia que hay entre bien y mal, y no porque saliera en Barrio Sésamo. Quien quiera ser drogainómano (huys, me encantó escuchar esta palabra en "Los hombres de Paco"), que lo sea (yo soy fumadora). Quien quiera torturar un poquito su hígado con alcoholes OH-OH-OH-etc, que lo haga. Pero el que quiera joder a los demás, que se compre un desatascador y se lo ponga en salva sea la parte y se siente un rato. Bueno, ése, lo que tenía que hacer, es meterse la bombona de butano en esa parte, irse enmedio del campo y encender la espita al tiempo que el mechero...
Je je je je je... parece que estoy guerrera, eh? Pues esperáos que hay más...
Hoy alguien cercano me ha preguntado que cuándo estaría dispuesta a tener un hijo. Lo he mirado y he sonreído. "¿Y tú?" "Ah, a mí me daría igual, vamos, que no me importaría". Desde luego, porque uno quiera ser padre, no significa que las demás queramos ser madres... Cachis, que me ha acojonao... a ver si es que es contagioso... A partir de ahora, cuando me cruce con ese chico, tendré que ponerme espalda a la pared en actitud defensiva y mirar de reojo todos sus movimientos...
Pues eso es to-to-todo amigos. Hoy ha sido un día aburrido, qué queréis que os diga. Mi vida no es tan maravillosa como pensábais (juas), y el traje de superzrú está en la lavadora. Como aún no me han dado ningún oscar no voy a fiestas selectas llenas glamour... Oséase, que me recojo bastante antes que el resto de los mortales y que, para más inri, me duele la cabeza de nuevo (anda que como tengan que amputar...). Llevo desde antes de medianoche en casa y he estado echando a cara o cruz si suicidarme un rato o irme a dormir, pero es que no tengo suelto, sólo billetes de 500, y la cosa no sería igual.
¿Os acordáis que os dije que me iba a Madrid? Pues ya podía haber sido este fin de semana, porque vayamierd... ejem, vaya fiasco.
Paso de caras y cruces. Me voy a dormir.
Sola, por supuesto...
Bueno, yo voy ensayando ya...
Resulta que la obra de teatro que hice en mi efímera carrera de actriz ha sido del agrado de cierto personaje (repelente) con mucha pasta que se codea con las altas esferas de la cité. Así que ha sugerido que podríamos irnos de tournée por la bonita cifra de cero euros a repartir entre todos (qué, a que me envidiáis, eh?). Y yo he dicho que si, mañana mismo preparo el hato y me voy de gira mundial porque él lo diga.
Miraré los contras primero:
-Ese no es nadie para decirme qué tengo que hacer yo.
-Ese no es nada para decirme que me pluriemplee gratuitamente de actriz porque él lo diga.
-Ese no es nada mío, no es nadie para decirme eso y a mí no me da la gana (imperioso motivo, y el más importante)
Ahora, los pros:
-Puede (puede, del verbo poder, probabilidad) que me vea Amenábar y me ofrezca un papel en su próxima película, en la que sólo diré "no me gustan los rotuladores verdes fosforitos", y me nominen para el Goya.
-Si me nominan para el Goya, es fácil que algún amiguete americano lleve la peli a estrenarla por el mundo y me convierta en una actriz cotizada.
-Al ser una actriz cotizada, ganaría mucha pasta y pagaría mi piso nuevo en el centro de mi ciudad.
-Al desbancar a otras actrices, mi papel estelar sería nominado para los oscars del año que viene.
-Me dan el oscar sin más, sin ceremonia ni ná, sólo lo puedo ganar yo, y cuando me lo dan digo en inglés "ou mai gad" y me pongo a llorar y a decir que gracias a mis padres, a mi familia, a mi pareja, al director, pero me cortan el sonido cuando estoy a punto de decir que yo soy Eufrasia la del blog. He sobrepasado los 45 segundos.
-Por el día soy Eufrasie Glamour, la superactriz galardonada con todos los oscars de la edición (yo sola supero a ben-hur).
-Por la noche soy Eufra, o superzrú, como surja, escribo en el blog contando cotilleos de los famosos, y duermo acurrucadita al ladito de mi pareja, que por fin se ha venido a vivir conmigo.
-Me ponen una estrella de la fama en jólibu y al mismo tiempo, ponen en mi pueblo una calle con mi nombre.
...Vaya dilema. La cosa es que el tío que dice que nos vayamos de gira me cae como que muy mal, pero... ¿y si me ve Amenábar? O Almodobar...
Bueno, lo mismo me apadrina Florentino Pérez y no me tengo que preocupar de esas cosas.
Ale, si es que hay día pa tó. Ahora nos ponen un día y todo. ¿Que antes las mujeres no trabajaban? Que se lo pregunten a las ciento y pico mujeres que fueron quemadas vivas en la fábrica en la que trabajaban, y todo por protestar de que les pagaban una miseria, de ahí que el día en que ocurrió eso fuera precisamente hoy hace casi un siglo. Claro, es que las mujeres tenemos la mala costumbre de comer y vestirnos, claro. La luz se paga sola, por supuesto. Y nuestros hijos viven del aire. Para que luego existan sueldos de mierda (si, he puesto mierda) exclusivamente para dos grupos: estudiantes y mujeres. Y como la mayoría de los estudiantes son mujeres, redondeo: a las mujeres nos pagan una mierda comparando con un hombre.
Mi abuela, por ejemplo, no trabajaba, no, qué va. Se quedó viuda embarazada de su primer hijo y de algo tenía comer la mujer. Estuvo en el campo, pintando casas, recolecciones varias... pero no, ella no trabajó. Era mujer, claro, y las mujeres de antes no trabajaban. Se casó de nuevo con otro hombre. Tuvo cuatro hijos más y siguió con lo que hacía. Pero es que ella no trabajaba, qué va, era mujer, y las mujeres no trabajaban. Pero volvió a quedarse viuda con cinco hijos esta vez. Y seguía ella con sus cosillas, pero ella no trabajaba ni cotizó a la seguridad social ni nada, porque no tenía derechos al ser mujer.
Ahora, nos vamos pelín lejos: África. Mientras los hombres se van de caza durante todo el día, las mujeres lo hacen TODO en las aldeas de sol a sol. Esto es como los documentales de la dos con los leones: vaya mierda de rey de la selva siendo que son las leonas las que lo hacen casi todo. Menos (claro está) cuando aparece otro macho y quiere ser el rey. La naturaleza no es sabia, es gilipollas.
Hoy en día, la que no trabaja es porque no quiere. Otra cosa es un sueldo digno. A los hombres, por poco que les paguen, siempre pueden llevar a delante una casa. A una mujer, difícilmente lo veo, salvo en contadas ocasiones. Aún me acuerdo el sueldo por mi primer trabajo... y por el segundo... y del tercero... La única vez por aquél entonces que sobrepasé una cifra respetable fue en cierto trabajo relacionado con un hiper porque me incluyeron las vacaciones no disfrutadas y un finiquito que me asignaban cada seis meses de contrato para volver a empezar contrato de nuevo...
Mucha igualdad, mucha igualdad, pero el día de la mujer trabajadora las mujeres trabajamos igual que el resto de la semana. El día del trabajador es fiesta nacional, pa morirse. Y pa morirse es la que se quedará sin trabajo el día del trabajador... (lo siento, chica)(no me digas que no tiene su gracia...)(sin trabajo... el día del trabajador...)(oye, pues me parece un juego de palabras muy bueno)
Pd: diplomada en biblioteconomía con nociones de internet nivel usuario, curso de contabilidad nivel usuario, nociones de c, sql, access etc etc busca trabajo... (oye, yo lo intento, vale?)(seguro que sale algo)
Venga, hoy estoy escritora, así que os cuento qué he hecho esta tarde.
Una amiga y yo (a la que llamaré Alfonsa) nos hemos ido a tomar café a la hora de la merienda. En vez de café, nos hemos pateado la calle principal de la ciudad/pueblo/aldea donde residimos y hemos mirado todas las tiendas de ropa. Yo no soy de irme de compras, pero cuando te das cuenta de que los pantalones te vienen como a fofito, pues nada, es hora de cambiar de talla (huy, pos no he perdío yo...)(cómo se nota que ya no hay barquillos de turrón)
Para reirnos, nos hemos metido en una tienda, cuyo nombre de franquicia no voy a poner, en la que la ropa es casi un disfraz. Vamos, que en vez de chicas, ahí se visten las espaisguerls, y Alfonsa y yo pegábamos el cante por la talla, la edad y por... vamos, porque éramos más clásicas que ellas. Bueno, me tiro en plancha sobre los pantalones (lo único de interés en esa tienda para mí) y... me encuentro la talla 34. ¿La 34? ¡Pero si a la Barbi le viene eso pequeño! Sigo buscando entre el color que me gusta... ajá, la 42 (ups, se me escapó). Me los pruebo... Dios, me estoy poniendo mirándome yo en el espejo... Abro la cortina del cambiador no sea que cometa alguna locura conmigo misma... Alfonsa está con los bolsos, una especie de bolsa de la compra de ésas de hule, pero con bolsillos fuera de color crudo, rojo, verde y negro.
-Tia, cuál me compro...-me dice. Yo, ya que me he visto fabulosa (la 42 no la usaba desde antes de la primera guerra mundial), me he ido a por una camiseta de manga corta. Ups, mi talla (ésta si que no la digo), me la pruebo... Diosssssss... ¿habéis visto alguna vez alguna película de la época de la revolución francesa, esos vestidos con esos escotes que parecen huchas...? Bueno, pues algo así. Tengo que tapar mi hucha, pienso, así que me voy a las camisetas interiores y me pillo una con puntillitas y tirantitos, mu mona ella. Me la pongo debajo de la otra... perfesto. La hucha no se ve.
-Tía, qué bolso te comprarías??-me pregunta otra vez Alfonsa... Yo alucinando aún con mi talla (coñocoñocoño, que me he quedao sin tripa, quién se la ha encontrado...), mientras ya estoy pensando cuándo ponerme el conjunto completo (ostis, la 34 existe... y la 48 también el año pasado...)
Miro por si hay algo más que me pueda gustar... Nop, lo que queda son disfraces de espaisguerls o de payasito, y el resto de pantalones son el mismo modelo que el que me llevo yo pero de diferente color, así que me voy a caja a pagar... Alfonsa, ante esa duda que no la deja vivir, se retira de la percha de los bolsos quejándose "tía, que no sé cuál comprarme... pero es que tengo dieciocho...". Joer, yo que me compro uno cuando se me rompe el anterior...
Salimos de la tienda, yo triunfante (he encontrado algo que me gusta!!!), Alfonsa en plan quejica "tía, qué asco que das, no sé qué has hecho, pero estás muy flaca". "A tí lo que te pasa es que no te has comprado nada". "Joder, claro que no me he comprado nada, no sabía por cuál decidirme..."."Ah, pues yo venía a por pantalones y vengo conjuntada..."."Claro, como te has quedado tan flaca... ahora te viene todo bien, asquerosa, mírame el culo a mí..."."Joer, y por una mierda de bolso de plasticuzo la que me estás dando...". "Pues si..."."Pues qué quieres que te diga"."Lo que has hecho para adelgazar"."Comer kiwis, no te jode..."."Pero yo soy alérgica a los kiwis"."Tía, pues cómprate el bolso y calla..."."Pero cuál me compro...".
Tomamos café y nadie resulto herido.
Pd: No estoy asquerosa. Y ya dije que había perdido peso. Vamos, nada que no se pueda recuperar...
Hay una expresión muy española, que es siempre hay un roto para un descosío, para decir que siempre encuentras tu media naranja, que tal para cual, o que cada uno tiene lo que se merece. Pero esta expresión tiene una versión: lo mismo sirve para un roto que para un descosío, que se refiere (si no me lo han dicho mal desde mi infancia) a gente que se pone a hacer cualquier cosa y la hace. Mejor dicho: no las hace del todo mal.
Vale, ahora os preguntaréis (supongo yo) ¿dónde se ha metido la Eufrasia todo este tiempo? Os lo digo: me he metido a actriz, pero ya me lo he dejado. Sip, con un peazo papel co-protagonista en el que saco la conciencia de la protagonista principal. Con los ensayos, no he podido conectarme demasiado... Vamos, que lástima que anteanoche dieran los oscars, porque si me hubieran visto, a mí me hubieran dado uno. Aún pueden alegar que hubo tongo y repetir la ceremonia... Pero claro, mi obra entraría en las nominaciones del año que viene... Aún hay esperanzas...
No, no es que ahora me dedique a ser actriz en mis ratos libres. Yo nunca he hecho teatro ni ná, he sido muy vergonzosa. Sólo he hecho un favorcillo, les faltaba una persona... y nada. ¡Que hasta a mi madre le ha gustado...! (entonces, seguro, que lo he tenido que hacer bien). Mi carrera de actriz ha sido breve pero intensa. No creo que repita experiencia, pero por lo menos ya sé lo que es subirme a un escenario y que me aplaudan un poquito. La próxima vez, si la hay (que no creo), no tendré miedo escénico. He visto que también sirvo pa esto. Je je je je... lo que le faltaba al negro, que lo tiznaran...
Como veo que todo lo que hago me sale bien (ya puestos...) me voy a ir mirando unos libritos de termodinámica aeroespacial, por si se me da bien. (Mentira: a mí la física y la química nunca se me han dado bien)(ahora que sabéis cuál es mi punto flaco, tendré que mataros a todos para que no queden testigos... XDDDD)
Bueno... Tampoco sé informática, ni cómo cambiar la bomba del agua de la lavadora, ni sé chino, ni sé a qué huelen las nubes... Hombre, ya puestos... Nadie es perfecto, no? (eso si, simpática soy un rato)(sobretodo cuando quiero, claro)
Cuando yo era niña, mi madre encargó unos retratos al óleo de los tres hermanos. Yo aún era visible para el resto de los humanos, así que puedo decir que no sólo salgo muy rica en el cuadro, sino que nada presagiaba en qué me iba a metamorfosear.
Pasados unos años, la relación con el pintor se volvió cordial. Como siempre nos pasábamos por su local para ir a cualquier sitio, los saludos se convirtieron en conversaciones, y sus palabras en invitaciones para contemplar su obra. No es que fuera un genio, pero tenía algo, y empezó a hacerse famoso, a exponer en muchos sitios y todo eso que hacen los pintores célebres. Incluso mi hermano fue durante un tiempo a sus clases de dibujo y pintura. Mi hermana y yo, gratis, aprendíamos de mi hermano lo que el pintor le enseñaba.
Un día el pintor quiso tener constancia de su obra. Con cámara en mano, fotografió cuanto él hizo, siempre que los actuales dueños le dejaran. Con infinita paciencia, las fotos fueron aumentando. Incluso llegó a mi casa a inmortalizarnos a los tres hermanos, qué ricos, tan monos ellos, y tan salvajes de mayores...
La semana pasada me crucé con este hombre en una calle. Llevaba un libro. Nos pusimos a hablar y le pregunté por el libro. Me lo mostró. Era alguien de la localidad que había escrito ese libro hablando de gente del pueblo. El pintor era una de esas personas. Él se extrañaba de que lo hubieran incluido porque hay pintores (bastante) mejores que él aquí, pero ahí estaba él. Entre la gente popular del pueblo.
-Así ya no me pierdo...-me decía.-Alguien, dentro de doscientos años, sabrá, gracias a este libro, quién era yo...
Seguramente, y sin ese libro, su fama durará un par de milenios gracias a su personalidad tan abierta.
-Por cierto, el otro día vino un hombre a encargar un retrato para su nieta, y le enseñé vuestras fotos de los cuadros para que viera cómo trabajo... y le gustaron-me dice antes de despedirse.
Estoy completamente segura que mi nombre no saldrá en ningún libro, y que dentro de doscientos años nadie sabrá quién fue ni qué hizo Eufrasia. Sólo me queda el consuelo de estar ahí, entre fotografías de cuadros, de un pintor que sí pasará a la eternidad. Y con él, entre tantos otros, mi retrato.
No haré nada histórico,y si hago algo en esta vida, que sea bueno. Pero el saber que, entre la obra de un pintor famoso, estamos mis hermanos y yo... como que también nos hace ser partícipes de la historia. De su historia. Bueno, que estuvimos allí.
Bueno, en realidad una y media, porque esta última se me está muriendo. Y la cosa es que no le doy mala vida, la pongo a la luz, le doy sus dosis de agua y de abono, y ná. Que no quiere vivir, vamos. Dice que la vida es cruel. No, si eso ya lo sé, pero qué más quiere. Es una planta. Allá ella... Como se muera, la reemplazaré por otra, y volveré a tener dos plantas. O sea, que ella sabrá lo que hace. Y anda que el funeral de una planta no sale gratis... y más de su tamaño...
La primera planta que tuve fue un ficus. Para el que desconozca el salvaje y peligroso mundo de las plantas, esta plantita es un árbol que, como te descuides, acaba ocupando la habitación en donde la tengas, así que nada de trasplantarla de vez en cuando a otra maceta más grande. Y si la plantas en tierra directamente, entre sus proezas, está el levantar el suelo, tiene una capacidad de crecimiento increíble. Y unas peazo raíces que te cag*s. Se puede pasar semanas sin regarla, que aguanta la jodía. Pues a pesar de su resistencia, falleció cuando la dejé en la escalera un día y la viejademierda la tronchó. Y eso que la planta tenía ya doce años (me la dieron en una inauguración). Hay que ver cómo en un minuto se pierde una vida. Bueno, una planta. Mi planta.
Ya he dicho que tengo dos plantas, y no son las de los pies (entonces tengo cuatro plantas, sumándolas todas).
...Y si voy a tirar la planta si se muere... ¿porqué me preocupo?