Fachada.

Por motivos de trabajo, he acabado en la comisaría de policía.

 

La cosa es que estaba yo esperando el ascensor cuando se me ha cruzado un armario ropero de 2x1 con una mochila a la espalda. Y me ha dicho hola. Y yo le he dicho hola (es que soy educada a veces, y todo), y cuando lo he visto, me he quedado pillada con la mirada que me ha dedicado.

 

Retrocedamos en el tiempo.

 

En mi adolescencia, a pesar de ser un patito feo, tal vez por mi carácter, tuve unos cuantos... admiradores. Hubo uno, el mencionado armario ropero que, entre sus hobbys, estaba el hacer culturismo. Y su tema de conversación con todo el mundo era el culturismo. Y cuando hablaba conmigo, acababa siempre haciendo referencia al culturismo mientras me enseñaba un bíceps como yo entera. Lo cierto es que el tío tenía un cuerpo de escándalo, pero no le regía bien lo más importante: la cabeza. Que una puede tener sus gustos, pero el ser deschavetao, como que no me gustaba a mí...

 

Varias veces fueron las que el chico se hacía el encontradizo conmigo... la misma noche en el mismo bar, pero durante varios meses. Varias veces fueron las que intentó quedar conmigo o saber dónde iba a estar después de abandonar el bar de siempre. Varias veces fueron las que me intentaba acaparar de la gente con la que yo iba... Pero a pesar de tener un cuerpo digno de envidia para el resto de los mortales, el cerebro lo tenía vacío. Sólo sabía decir culturismo... mira, mira, toca, toca... pesas... levanto jsdfhentos kilos... a las chicas les gusta esto... si yo quisiera tendría a quien quisiera... Hasta que un día aprendió una frase entera (o eso me pareció a mí): Me presento a oposiciones para el cuerpo nacional de policía. Y volvió a insistir para quedar conmigo, pero no tuvo suerte.

 

Volvamos a esta mañana.

 

Yo ya sabía que había estado en Barcelona destinado, no sé si de interino o con plaza, pero ahora ha regresado a la ciudad/pueblo/aldea donde resido. Su mirada ha sido de orgullo, así como diciendo: mira, soy policía. Ya sé que es policía, ¿y qué? Pues que le vaya bonito.

 

...Esta historia se ha repetido muchas veces con toda clase de oficios y con varios varones del mundo residentes en mi ciudad. Lo que no entiendo es cómo se han preocupado de tener un buen trabajo siendo que ni se han molestado en cambiar su forma de ser ni su mentalidad.

 

Hay chicas, como yo, por ejemplo, que ha dado más importancia a otras cosas. Como por ejemplo, a los barquillos rellenos de turrón (snif, ya no encuentro...)

Propuesta.

Amiguitos todos: os propongo una cosa. No, no hace falta desnudarse ni nada (y menos con el frío que hace).

 

...¿Qué queríais ser de pequeños?

 

Yo, granjera y banquera. Acerté de lleno (pffffffffffffff).

 

Sola o en buena compañía.

 

 

Un lugar en mi planeta en el que me encantaría perderme...

 

http://suspirosdeuntabique.blogdiario.com/img/cerezos

 

 

 

...¿Alguien se apunta? (Plazas limitadas)

Un copón es un copo grande.

Para los que viváis a más de doscientos metros sobre el nivel del mar, es bastante más normal ver nevar que si lo viera yo. Pero que yo, que vivo en un poblacho a un palmo sobre ese nivel, cuando caen tres copos la gente aquí se revoluciona.

 

Nueve menos algo de la mañana. Suena el teléfono y voy echando leches sin darme cuenta de que anoche me acosté sin pantalón. Al salir de la habitación he notado que mis piernas ya no me respondían. Arrastrándome casi, he conseguido llegar al teléfono, yo ya estaba azul, a punto de amputar mis piernas a bocaos. Era mi madre.

 

-¿Has visto como nieva?

 

Oño!!! En la vida he visto nevar así, y menos aquí. Todos los coches con un palmo de nieve, los tejados también, unos copazos enooooormes y yo, medio congelá mirando por la ventana. Espero que ningún vecino me haya visto, que vaya delito estar en esas pintas.

 

Y es que aquí, cuando nieva, es que el resto del mundo está congelaito. Porque aquí, la última vez que nevó fue... guá, era yo pequeña...

 

Alguien se preguntará que cómo es que me llama la atención la nieve. La respuesta es que en mi planeta nieva muy poco. 

La hora de las chorradas.

Vale, como ya he dicho que me he quedado sin plan (y por lo que veo, sin plan con esa persona en muuuuuuuucho tiempo), voy a hablaros de chorradas, de ésas que yo hago y no las digo porque si no, la gente me imita y eso no sería bueno, porque yo soy yo. Y que conste que las digo porque no me conocéis, pero a la gente que yo conozco, ni de coña.

 

Acabo de comerme un bocata de leche condensada, pa joder a la difunta muela. Eso que se ha perdido.

 

He encendido el móvil (que había pagado en un arrebato de furia de esas que me dan cuando me dejan colgada)... y me veo una llamada perdida de un número oculto. O es el mismísimo Hugh Jackman o es que se han confundido, pero en fin, que me tiene intrigada.

 

He estado leyendo un rato el libro que me hizo mi amigo Andrés. Diosssssssssss... como la Letizia supiera en qué brazos estuve yo antes de... bueno, hasta ahí puedo leer.

 

Me he dado cuenta de que mi casa tiene más libros que ladrillos. Otro día contaré los libros para matar el tiempo (qué leches, haré un catálogo completo, para cuando me muera, dejarlo de legado en una biblioteca y que pongan una sala con mi nombre -Eufrasia Pérez García de Toa la Vía- y que se calienten la cabeza igual que yo, a ver qué coño se puede hacer con tanto libro) (No son mis apellidos, pero vamos, como ejemplo no queda mal)

 

Más cosas: ¿Os habéis fijado alguna vez que cuando os acercáis mucho al espejo os veis la cara más grande? En la vida me hubiera imaginado lo cabezona que era...

 

...Soy como Macario, y no por el bigote. Menos mal que no he tenido ninguna noche de sexo con nadie, porque se hubiera tronchao al verme... Pero claro, pa qué depilarme... Total, para verme yo sola...

 

Y por último, recordaros que necesito pensar un castigo para el susodicho, así que acepto cualquier sugerencia. Repito: cualquier clase de sugerencia.

 

Por su culpa, mirad las cosas que escribo.

 

 

Yastamos aquín.

Bueno, hoy me han dado un plantón... pero de los buenos, eh? Que a eso de las ocho... Ni flores... Pero he pensado, venga, nada, lo dejaremos correr... y lo he esperado a la medianoche... como casi siempre, claro... No es que hayamos quedado, pero vamos, que me ha dado plantón otra vez. Nada, que no hay manera con este chico... Claro, como sabe que una está loca por él y él se deja querer, pues a aguantar toca si queremos la paz en el mundo (perojoderquémalmasentao).

 

Pues que nada. He leido algunos comentarios que habéis dejado por aquí y tengo que deciros que gracias a vuzotro, Eufrasia no está sola. Pero vamos, que mañana es otro día y se ven las cosas más claras y el chocolate espeso y que si es día alegría y todo eso (peroestoyahoramismoquecomolopille...) Ejem. Sigamos.

 

Quiero contaros algo. ¿Os acordáis que quería comprarle un decodificador a mi padre para navidades? Pues el buen hombre se ha pillado, el solito además, el canalplus. Y me llama para que le eche una mano (¿que tengo que levantar el televisor o algo? me he preguntado). Pos no. Era para no estar solo. Porque los instaladores eran un lituano y un sudaquita la mar de guapos los dos. Y a mi padre, que si no es del pueblo como que ya no le gusta, le ha dado por gruñir en vez de contestar. Y yo era la traductora.

 

El sudaquita (¡viva Sudamérica, señores!): morenazo, ojos negros, uno ochenta de tío... Vamos, un mismísimo Juanreyes con el pelo corto, y el jodío no hacía más que mirarmemirarmemirarme... Vamos, que he estao a un tanto asín de decirle que, ya que apuntaba el número de teléfono de plus, que pusiera el suyo también. Lo malo es que mi padre me hubiera corrido a leches. El otro estaba bien, pero es que el sudaquita tenía su pecao.

 

Y los mocetones se han ido, después de haber fumado todos juntos (y que conste que ha sido mi padre el que ha invitado la ronda), tras decirles yo (en broma, claro), que estaban delinquiendo por fumar en el puesto de trabajo. El moreno se ha reído, pero el lituano como que aún no pilla la gracia española. Y la mía, menos aún.

 

Así que por fin mi padre tiene unos cuantos canales de más en la tele. Ya veréis cómo sólo verá dos cosas:

a)Er furgol, que no farte.

b)Los documentales de bichos y especies no autóctonas.

 

Joer. Pues que vivan las especies no autóctonas!!! Peazo morenazo!!!

 

En fin... Una se ha quedado colgadiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiita y de algo tendrá que hablar (de esto, o poner a parir al susodicho que me ha dejado colgada).

 

Ya sabéis que siempre acepto sugerencias.

 

Y allá estaba mi padre, con el mando en la mano, la boca abierta y el dedo en los botones intentando cambiar el canal. Al final me he largado, dejándolo en su ambiente digital, pensando que mañana me tocará aprender cómo va el mando de las narices, al igual que aprendí a programarle el video, a ponerles nombres en los canales de televisión, a sintonizar los nuevos canales... La tecnología a mí no se me da mal, pero es que una, si no lo tiene que hacer de vez en cuando, como que se le acaba olvidando.

 

 

Don Pantuflo y Doña Jaimita.

Aunque ahora se estile mucho el manga y todo eso, no debemos olvidar que antaño eran archifamosos Mortadelo y Filemón o Zipi y Zape. Recuerdo a los padres de estos gemelos (¿o eran mellizos?) con una sonrisa, puesto que, entre las obligaciones que le imponían a sus hijos, estaba la de hace una buena acción al día.

 

Hoy me ha venido eso a la cabeza cuando, en el hospital, he visto entrar a dos señoras, una de las cuales se ha quitado un guante. He visto algo que se caía, sin saber qué, pero se lo he dicho a la señora. "Se le ha caido algo". La mujer ha recogido del suelo una pulsera de oro. "Gracias, nena, gracias", me ha contestado. La cosa es que todo el mundo me ha mirado con cara rara, como diciendo "Nena, lo que tú eres es tonta"... Y he pensado, como mi padre fuera Don Pantuflo Zapatilla, me hubiera ganado un vale para la bici. Pero es que a mí no me gustan las bicis, y mira... Así pasa lo que pasa.

 

Lo curioso es que, ya en el pueblo/ciudad/aldea donde resido, he pasado por una casa... ¿¿¿con las llaves puestas en la cerradura???. Me ha salido del alma. He llamado de manera insistente para advertirles. Al final ha salido una ancianita, que se ha quedado a cuadros cuando le he señalado el llavero colgando. También me lo ha agradecido. Yo, de todas formas, no he tocado el llavero, por si alguien creía que yo iba a hacer otra cosa. Que una puede ser buena, pero no quiere líos por cualquier malentendido.

 

Así que si Don Pantuflo y Doña Jaimita fueran mis padres, hoy me hubieran dado dos vales para la bicicleta. Pero como todo aquél que leía esos tebeos sabe, la dichosa bicicleta nunca llegaba, por muchos vales que tuvieran.

 

Dios, a veces pienso que soy tonta o que soy de otro planeta.

 

En todo caso, con un agujero en la boca como la capa de ozono, he perdido ¡por fin! una muela puñetera, a la que yo crié desde pequeñita, a la que le dí muchos dulces... Y vamos, no iba yo a querer que dos extrañas pagaran por mi mal humor por este dolorrrrrrrr...

La alforja suena.

Quien me vea, me compararía con el repelente Macauliculquin (o como se escriba). Hoy tengo la música a toa paleta, en plan adolescente granosa (y con la Britnispirs, pa joder a la vieja). Recién duchada, con el pelo aún mojado casi a la hora de irme otra vez, con mis cafés tomados, me siento frente al cutreblog para decir que hoy he escuchado el sonido de una alforja. Como lo leéis: hoy, por primera vez en la vida, he escuchado el sonido de una alforja.

 

En una ciudad urbana no es muy común ver una alforja por ahí andando. Esta estaba en una moto, de ésas que son talmente amotos, me explico: para los amantes de las cosas antiguas, he visto la famosa alforja en la rejilla de la parte trasera de una Mobilette, moto histórica donde las haya. Pues cuando he psado, la alforja ha sonado a politono, encima el de los gavilanes, para más inri.

 

...Mientras termino de escribir esto, yo misma me pregunto varias cosas:

1.Quién es ese hombre que posee una mobilette (pero si mi abuelo tenía una hace siglosssssss) (ojo, hay que preguntárselo con la musiquita de la serie)

2.QUién es el que le ha puesto el tono de los gavilanes en el móvil

3.Cómo es que me ha llamado tanto la atención ver una alforja.

4.La de años en los que jamás me he preguntado a qué suenan las alforjas.

 

Ahora ya puedo morirme tranquila.

 

...Pero es que he estado toda la mañana pensando en la alforja sonadora. Y a ver cómo se lo explicaba a quien me haya visto reirme...

Herencias familiares.

Bueno, hoy me he enterado del caso de una chica que, al ir a por su partida de nacimiento, se ha enterado que estaba muerta. No es que lo estuviera de verdad, sino que alguien fue al registro civil con una partida de defunción falsa y, desde entonces, está muerta hacia el mundo desde hace trece años. Pero se ve que la chica ha seguido una vida normal, y sólo ahora se ha enterado de ello. Y la sorpresa ha sido mayor cuando se ha enterado de quién ha sido el autor de la matanza ficticia: su propio hermano, para poder disponer por completo de la herencia familiar.

 

Joer, yo no es que me lleve bien con mis hermanos, pero de ahí a eso... como  que no veo a mi hermana Ana haciendo algo así.

 

Yo no veo a nadie peleándose por heredar mis migrañas...

 

Tampoco me imagino a mis futuros quince hijos peleándose por la mala calidad de mi dentadura... ahora en muy buen estado, por cierto (pero anda que...)

 

Eso si, todos rezarán para tener mis huesos de titanio (como Lobezno! anda, fíjate) y mi salud de hierro. La cosa es que los metales sean nobles, que una es alérgica a la chatarra (vamos, que soy descendiente de ricos) :P

 

Recuerdo cuando en la empresa en la que trabajé varios años, dije que me iba. Todo el trabajo que había lo hacía yo sola, sin que nadie tuviera compasión de mí. El volumen de trabajo era aterrados, pero yo me deslomaba en hacer, hacer, hacer... Ninguno de los jefes se apiadó de mí, pero la noticia de mi marcha les alarmó.

 

Si me hubieran valorado como me merecía, hubiera sentido más mi marcha. Pero allí fui una machaca, una donnadie que tenía que sacar el trabajo adelante como sea. Hubo días en los que me sentí infravalorada. Incluso hubo compañeros que demostraron (como sólo saben los acosadores laborales) la inutilidad de mi persona. Todo se hacía sólo (ellos no movían un dedo), pero es que yo no hacía nada de nada.

 

Aun así, los jefes intentaron que me quedara. Pero no podía, no podía quedarme. Así que, cuando vieron que me iba de verdad, empezaron con sus broncas y sus amenazas. Lo malo es que eso me ha pasado en varios trabajos, será que soy buena trabajando, cosa de familia.

 

El orgullo/envidia llegó cuando a mi sustituta le pusieron dos ayudantas. Mi sustituta no podía con todo. Lo de las dos ayudantas era porque eso era muy grande para una persona sola.

 

Orgullo porque yo sola podía con todo.

 

Envidia porque a mí no me pusieron ni una persona para echarme una mano.

 

Sea lo que sea en estas herencias familiares, estoy orgullosa de pertenecer a mi familia. Somos buena gente, sobretodo cuando queremos, pero valoramos algo más que el dinero o las cosas materiales.

 

Mi madre quería mucho a su madre. Y yo quiero mucho a la mía.

 

Me gusta esa herencia familiar.

 

 

Autocrítica.

Yo reconozco que soy lectora infatigable y no me duelen prendas. Me leo hasta los prospectos de los medicamentos, porque no está de más saber de qué va cada uno. Eso siempre ha sido motivo de mofa en mi familia que, a pesar de no ser incultos precisamente, se me ha comparado desde mi más tierna adolescencia con Lisa Simpson. Vamos, con ocho años no digo que no, pero a estas edades... Si es que es mejor aparentar ser ignorante. Cualquier muestra de inteligencia, en este mundo cruel, se paga caro (y así me ha ido...).

 

Tampoco me desagrada la prensa seria, ni la del corazón. Hasta leo cierta revista la mar de INTERESANTE en la que alumbro mi ignorancia por la ciencia y temas varios. Pero es que una es de letras y prefiero las cosas claritas (si fuera para mí en concreto, preferiría que la revista tuviera como subtítulos "para tontos", así me entero más).

 

Nunca he hecho publicidad de ninguno de los blogs que leo. El mío es cutre, muy cutre, al que apenas pongo alguna imagen (cuando veo una que puede servir) y mi manera de escribir deja bastante que desear. Pero hay algunos que leo todos los días (productora y consumidora) y me hacen reir mucho, o me hacen pensar en ciertas cosas. En ellos, la gente plasma su imaginación, su vida o su humor del color que sea. No suelo leer esos blogs de "hoy vi llover y mis lágrimas empañaron el recuerdo de su nombre". Vale, me gustan los poemas, pero no soy tan ñoña. Yo procuro escribir lo que se me ocurre, a veces he tenido un bajón de moral que he reflejado en algún post, pero con ello nunca busco que nadie me tenga lástima ni pongo cosas soeces para llamar la atención. Esto lo empecé por diversión, para poner un puntito de humor a la vida, a costa de reirme de mí misma.

 

Si mis miserias han quedado expuestas públicamente y le ha ofendido a alguien, lo lamento profundamente. Si cualquier hecho ha coincidido con alguna de vuestras realidades, ha sido por puro azar. Pero si he conseguido, por un segundo, hacer brotar una sonrisa vuestra, puedo darme por satisfecha. No soy escritora profesional y creo que jamás lo seré (dicen que antes tienes que plantar un árbol y tener un hijo), pero si mi manera de escribir le ha gustado a alguien, puedo estar más que contenta.

 

Esta autocrítica, que está siendo más larga que cualquiera de mis posts anteriores, viene porque a alguien a quien le escribí algo, parece más que encantado con las frases que le envié. Cuando hablo doy mil vueltas antes de contar lo que quiero decir realmente. O me explayo en enumerar detalles antes de contar el final. En cambio, cuando escribo, prefiero ser más explícita pero no brusca.

 

Por todo ello, y sin dejar de perder ese puntito de humor que intento ponerle a la vida, quiero advertiros que, si no os gusta lo que escribo, siempre puedo volver a hablar de los gavilanes (terminaron! si! si! por fin!).

 

Ahora, esa hora diaria que perdía frente a la tele, la perderé en otros menesteres varios. Como por ejemplo, esta autocrítica.

 

 

 

Ñaaaaaaaaoooooooooo

Sólotengocincominutosparadecirosquemevoyporahídefarra(oloquesurja).

 

Medueleporsegundodíaconsecutivolacabezaycreoquehabráqueamputar.

 

Tengoqueempezarapensarquenecesitoundonantedecabeza.

 

Conquetengadosojosunanarizyunabocasobra(orejasopcionalesaunconservotodoelpelo).

 

Sin ánimo de ofender...

Prefiero buscarme yo el donante de cerebro.

 

Aaaaaaaaaaaaaaaaaaadios.

La mujer en el espejo.

Aunque este post tenga como título el de una telenovela, nada que ver con ella. Yo no soy impresionante cuando me miro pero, al igual que la protagonista, cuando se mira en el espejo, yo sólo me veo cómo soy.

 

Soy buena y tonta al mismo tiempo. No sé si es defecto o virtud. Los buenos las pasan canutas en las telenovelas. Un tonto bueno o un bueno que de tan bueno, es tonto.

 

Me miro en el espejo y me veo a  mí misma. Me conozco mejor que nadie y sé sin embargo por dónde se derrumbará mi fortaleza. Me miro y me veo ojos tristes, sin comprender bien el motivo.

 

Hay una sorprendente canción de Britney Spears que, aunque parezca mentira, es brillante. En ella se habla de una estrella, Lucky, admirada por todos. Sin embargo, al anochecer ella llora preguntándose por qué, si lo tiene todo en la vida. A mi no me admira nadie más que mi madre (me quiere la mujer) y tengo muchas cosas que tal vez no le doy el valor que se merecen. Y otra canción de la Britney se llama Chica en el espejo... Casualidades.

 

Mi espejo no es como el de la madrastra de Blancanieves. Yo no quiero saber quién es la más guapa. A mí mi espejo no me contesta nunca. Sólo me devuelve la imagen que le muestro.

 

Hoy me dice que he llorado.

 

La respuesta fue si.

...Dejadme llorar por última vez...

 

 

Mi manga preferido.

Mi manga preferido es Candy Candy, y ya me preocupé yo en rescatar del olvido tebeos que alguien abandonó y guardé como oro en paño, junto con los míos. Como no sabía cómo continuaba la historia, en cuanto un ordenador llegó a mis manos hice un verdadero trabajo de documentación y de búsqueda hasta encontrar el comic completo escaneado, medio traducido en español, medio en inglés y el resto sin traducir en japonés. Pero vi cómo seguía, qué pasaba, cómo terminaba.

 

Hoy una frase aparece una y otra vez en mi cabeza. Es el momento en que Stear es derribado en el avión, mientras participaba en la primera guerra mundial. Los demás, en su funeral, lloran desconsolados. Patty, la que era la novia de Stear no puede soportar la pérdida y Candy la detiene cuando está a punto de suicidarse. Candy le recrimina que no es la única que sufre, que los demás también. Patty reacciona y llora junto a la madre de Stear, prometiendo que no lloraría más. Y entonces, la frase:

 

-Señora... sólo le pido que me deje llorar por última vez.

 

Sea cual sea la respuesta que espero hoy, pido lo mismo. Tanto si es positiva como negativa, sólo quiero llorar por última vez (porque sé que llorona soy un rato).

 

Si es positiva, lloraré por última vez y volveremos a empezar.

 

Si es negativa, sé que lloraré, y esta noche, y mañana, y cuando me apetezca.

 

Venga, si existen los dioses, intentemos convencerlos para que sólo llore una vez, y que sea de felicidad.

 

...Como dijo alguien (no recuerdo quién) los dioses no pueden ver felices a los mortales.

 

 

¿Eso es tener amigas?

Esta tarde me han enseñado un teléfono último modelo. Ya conté que el mío no tiene ni color, así que yo no tengo lo que me han enseñado: un video, de los que se mandan a través del teléfono, en el que aparecen unas chicas. Y unos chicos. Y hacían cositas. Guarreridas españolas. Ellas, fijo que estaban de despedida. Ellos, con una pinta de boys que no se puede negar. Y enmedio de la pista, el fornicio padre. Obviaré detalles porque ya os lo podéis imaginar.

 

Yo no he podido ver el video hasta el final. Me ha dado vergüenza ajena. Porque lo más cruel del video no ha sido lo que hacían, ni lo bien que se lo estaban pasando, sino la búsqueda del mejor ángulo posible. El morbo por grabar una acción de una amiga, porque seguro que era una de las amigas la que estaba grabando. ¿Grabando, para qué? Yo no conozco a esasa chicas y me da exactamente igual lo que hagan. Pero desde donde se estaba grabando, estoy completamente segura de que la autora es una de la despedida.

 

¿Y porqué se ha grabado eso? ¿A santo de qué esa humillación pública de alguien a quien yo no conozco de nada? Me da igual quien sea, me da igual lo que haga, pero por muchos cuernos que le ponga a su pareja, por mucha exhibición que se haya hecho del acto, me parece atroz que se trate de una mujer la que sea el motivo del escándalo. Los hombres no se graban entre sí, niñas. Por eso, si de algo tengo envidia de los hombres es de la lealtad que se tienen, hagan lo que hagan.

 

Lo más curioso es que, tal vez, las susodichas actrices porno improvisadas estén completamente ignorantes a cuanto sucede a su alrededor. Media España sabe qué han hecho, sin saber quiénes son. La amiga que ha grabado eso habrá callado como puta. Seguramente esta noche estén de cenas o esta tarde de cafés, riéndose de lo guay que fue la fiesta del otro día.

 

Si eso es tener amigas, prefiero estar sola. Y la definición de puta, con ellas, cambia radicalmente.

Paquito.

Tengo un amigo que es decorador. La ciudad/pueblo/aldea donde resido se le quedó pequeña, y la cosa es que aquí no hay gran cosa donde decorar. Así que cogió sus bártulos y se fue a la capital de la provincia, a la capital del reino, al otro lado del mundo, en donde hizo mil cosas que aquí le hubieran resultado imposible realizar. Su verdadero yo resplandeció en el anonimato, mientras los viejos amigos imaginábamos, pero no queríamos admitir, la clase de madera con la que estaba hecho.

 

Este viejo amigo, al que no veo desde hace tiempo, regresa muy pocas veces a este humilde rincón del mundo. Cuando vuelve, se le nota cohibido, aplastado, sofocado. Él, que nunca admitió su verdadero yo, es de otra manera cuando coincides con él en la capital, en otra ciudad, en donde todos somos anónimos. Aquí lleva un cartel invisible en la espalda, en donde todo el mundo le ha puesto la misma palabra. Yo opino que todo es envidia, ya que es la envidia de toda madre, toda hija, hermana, novia o esposa. Por eso los hombres han sido tan crueles con él.

 

Y empezó a trabajar en cafeterías, en heladerías, mientras estudiaba su gran pasión. Aún me parto de risa cuando, en un museo, al que en la vida iba a volver a entrar, me veo a alguien tronchao de risa en la barra de la cafetería. Era él.

-Pero ¿¿¿¿qué haces aquí???-le pregunté.

-Sabía que me dirías eso...

La cosa es que había coincidido otras tres veces más en tres cafeterías diferentes de la capital. Y ya es casualidad. Por cierto: nos invitó también a café.

 

Ahora no sólo sigue siendo tan guapo como cuando era pequeño, sino que su belleza ha florecido aún más, si cabe. Sus ojos azules, sus pecas, sus labios carnosos... siguen siendo los mismos de cuando todas las de la clase decíamos que era nuestro novio (era párvulos, claro). En cambio, su mirada ha ganado inteligencia, sabiduría, ha ganado valor.

 

Ahora lo veo de vez en cuando cuando me acerco a la capital. Paso por la tienda y, si lo veo, le hago una señal. Siempre tiene una sonrisa para mí, un saludo amable. Paquito ha sido siempre un encanto. Y siempre lo será.

 

El que lo ve ahora, acaba diciendo "huy, si yo estudié con ése". Si, hijo, si... Y tú eras el que lo llamaba medianena. Míralo. Es feliz así. Fue feliz en la cafetería. Fue feliz en el pueblo. Y seguro que es más feliz que cualquiera de nosotros.

 

Se acabaron los gavilanes.

Ale, hoy se acaba ese fenómeno de masas al que me he enganchado igual que otros varios millones de fanáticas/os que, ya sea por el guión, por los tíos o por las tías, también pierden su horita diaria viendo las aventuras y desventuras de esas parejas de hermanos y cuñados (yo conocía a dos hermanos con dos hermanas, pero esto lo supera).

 

¿Y mañana? ¿Qué voy a hacer durante esa horita perdida? Mi vida ya no será igual sin los gavilanes, así que puedo dedicar mi tiempo a...

 

a)Limpiar la casa. Bueno, es algo que hago de vez en cuando, pero por un poco más...

b)Aprender chino. No tengo pensado ir a China, pero nunca se sabe...

c)Ser modelo. Que conste que lo puedo intentar. Otra cosa es que no me expulsen del país por delito contra la imagen pública...

d)Estudiar. Buenobuenobueno... Esa es otra opción, para aprobar algo más grande, más lejano o más satisficad... satisfectant... satisfectaci... como se diga.

e)Cambiarme de sexo. A esto le he estado dando vueltas muchas veces. La cosa es que no tengo claro aún a dónde quiero cambiármelo.

f)Hacerme rastafari. No sé para qué serviría, pero tampoco sé para qué ver culebrones (gavilanes, he cambiado de especie animal).

 

Bueeeeeeno. Mañana lo pensaré, como dijo la gran Escarlata O´Hara. Mientras... a aprovechar sus últimos vuelos...

 

 

Problemas de humedades.

Bueno, todos tenemos vecinos. Tenemos también la mala idea de tenerlos. Pues yo tengo una vecina que vale lo que una ciudad entera. Cotilla, tramposa, mala leche y anciana. Todos los requisitos para pertenecer al grupo de "vieja de mierda".

 

Lleva años sin pagar una sola factura de nada. Eso sí, quiere que los demás paguemos cuantos desperfectos tenga ella. Y siempre dice lo mismo: que tiene humedades. Y ale, a buscarlas. Lo que es yo, aún no le he visto ninguna. ¿Que una pared tiene una grieta? Eso es que, según ella, la del edificio de al lado tiene nosequé en esa pared, de ahí la humedad. Porque eso, jura y rejura, es una humedad.

 

Nos lleva locos a los demás con sus deudas y con sus mentiras. Ha sido la típica que se ha dedicado a crear mal ambiente y conseguir que los demás, con tal de que se calle, le paguen cualquier cosa que ella alegue. Y es que tela de vieja. La odio, no la soporto. Y como se entretiene conmigo, los demás suspiran aliviados. Si, claro. Pero es que le ha dado por mí.

 

Aquí no voy a entrar a juzgar a la viejademierda (vaya, le he cambiado el nombre). Estoy hasta los mismísimos ojos de que siempre venga a decir que tiene goteras y humedades. Humedades, humedades...

 

El problema de humedades es el que tengo yo cada vez que hablo con cierta persona... Eso si que son verdaderas humedades, capaces de terminar con la sequía en España.

 

...Lo mismo me acaban haciendo parque natural. No sé. Lo mismo.

 

Y dejó de llover.

Hace cinco minutos he dicho que me iba a dormir. Como sólo se ha tratado de un mísero chaparrón, pues nada. A trasnochar un poco. Y ahora quiero hablar... de mi descubrimiento de las pelis de guarreridas españolas (venga, por animar esto un poco).

 

Yo reconozco que he sido muy mojigata. No es que fuera haciéndome cruces, pero el sexo me llamó la atención muy tarde. Luego, desgraciadamente, tuve un tratamiento de choque que me hizo ver que la virginidad sólo sirve para perderla (eso si, cuidao con quién). Nada de irme con unos y con otros, nada de dejar que el chico de turno me pusier ala mano en donde quisiera... Cosas así. Así que cuando las hormonas empezaron a hacer de las suyas y mi edad era la del pavo, unas amigas pillaron una película porno para verla en casa. E imaginaros la escena: puertas abiertas por si venían padres. Llave echada de la puerta de la escalera por si no daba tiempo a quitar la peli. Cada una en un sillón, silla o sofá. Y le dieron al play...

 

Mi cara se tuvo que quedar paralizada, porque creo que ya no fui la misma. Una muchacha tan inocente como yo veía cómo una especie de hombre con priapismo (pero sin doler) embestía a la actriz de turno. Todos los cojines de la sala pasaron a nuestras rodillas. Todas, con las mejillas encendidas, callamos, tapándonos la cara con las manos y mirando entre los dedos. Y cuando se presentó el hermano de la dueña con un amigo, todas hundimos la cabeza un palmo entre los hombros. Pero la cosa es que se quedaron. Y el amigo me dijo "hazme sitio" en el sofá y creo recordar que se pasaron toda la tarde buscándome por las afueras del pueblo.

 

Ya de más mayorcita, en la etapa de currante de hiper, una compañera decía que s elo pasaba pipa con su novio viendo las peliculas del Rocco. Y yo, pues nada, a ver qué sabe hacer el buen hombre. Conseguí una. (por curiosidad). Desde entonces, cada vez que oigo cómo se llama el hijo de Madonna no puedo evitar poner cara de asco.

 

Pero una vez un chico me preparó una velada inolvidable. Todo ideal, solos, en casa... todo era perfecto hasta... que sacó la peli porno. Vale, una no es la Nicole Kidman, pero tampoco es que me ponga a hacer lo mismo que ella... En el momento del "play", el chico viene hacia mí y me dijo:

-Mira cómo me tienes...

Tenerle, tenerle... como que yo no había sido, pero allí estaba él esperando, mientras esa actriz a la que nunca le darán el Oscar (me apuesto un ojo) daba cuenta de un hot dog que tenía más de hot que de dog. Tó lo más, la forma si juntamos las dos cosas.

-Venga, Eufrasia... ¿A qué esperas?-Lo miré, sonreí y cerré los ojos.

Los abrí:

-No apago fuegos que yo no he encendido.

 

Bueno, esa noche me fui sola a casa. Y ese chico nunca más me llamó.

 

¿Qué pasa? ¿Vosotros habéis aceptado hacer todo cuanto os han pedido? Porque yo, si hago, es porque yo quiera, no porque se lo hacen a Rocco o a Nacho.

 

Ahora si: nas noches!!! (Cuñao, qué tarde es...!!!) (Mañana me voy a tener que despegar de la cama con espátula!!!)

 

La censura en este post.

Coño ya, que he tenido que censurar 32 mensajes en el post anterior. En él no sólo alguien había dejado claro que el tamaño de su imaginación es inversamente proporcional a su inteligencia, sino que otra alguiena (es chica) ha demostrado que contestar a un especímen así la incluye dentro del mismo grupo. Y pa mí que esos dos se habían conocido chateando.

 

Así que nada: quien quiera joder un rato, que se compre un desatascador (unisex, para tamaños tan desbordantes).

 

Ta luego!

Películas de miedo.

Aclaración: porque una película sea declarada no apta para menores de cierta edad y etiquetada como de terror, no significa que sea de miedo y que los niños sueñen cosas por las noches.

 

Una vez hecha la aclaración, regreso con otro atormentante post tras un par de días sin escribir... Título: El regreso de Eufrasia (Qué, acojona, ¿eh?).

 

Recuerdo un libro del rey del terror, IT de Stephen King. Fue uno de los primeros libros que leí de este buen hombre, así que me lo tragué en pocos días, y por las noches apenas podía dormir del pánico que me daba. Y cuando dormía, soñaba cositas. Así que cagada de puro miedo y encantada por la historia, descubrí la penícula "IT". Y me dije: amos allá... Resultado: que ahora cada vez que veo el libro me entra risa. Y que se gasten el dinero en esas penículas (las películas llamadas películas son las buenas, las penículas son las malas).

 

¿Y quién no ha visto La matanza de Texas? Es humor puro y duro.

 

En cambio, Misery de King produce contracciones musculares. No recuerdo otra película en la que yo acabara agarrotá del purito terror. Yo era yo, pero encogida como cuatro veces sobre mí misma. Y cuando me leí el libro, me cagué viva... En la película no salen ni la mitad de cosas...

 

Luego está la de... sí, esa la de Liam Neeson y Katherine Zeta Jones... si, esa que transcurre en una mansión con niños muertos... Qué buena tuvo que ser, que no me acuerdo del título.

 

Pero de la que sí me acuerdo es la de La sombra del faraón. Jamás en la vida he presenciado en el cine otra penícula de miedo en la que, con el susto final, la gente soltara una gran carcajada.

 

Creo que ya dije que no me gustaba el cine español. En cambio, aplaudí y mucho (y me cagué mucho también) El espinazo del diablo.

 

La de Nadie conoce a Nadie como que no me gustó... o no la entendí... o las dos cosas... (Es que soy muy rara).

 

Eso sí: evito el Gore cuanto puedo. Eso de tanta sangre me da por pensar en quién lo tendrá que limpiar después...

 

...Y creo que ya está.

 

 

Eufrasia está aburrida.

Joer, no sé qué hacer. Si veo la tele, no me gusta nada de lo que hay hoy. Libros, no me apetece leer. La radio tampoco. Estaba navegando buscando algunas series que han quitado, y se me ha ocurrido hablar de lo que NO me gusta de tv y radio. Vamos, mis opiniones son mías, cada uno sus gustos, pero yo retiraría del planeta:

 

-Los programas de la Campos. Entre que no los veo y que me cae como casi que muy mal, que se dedique a otras cosas, como por ejemplo a dejar de salir en la tele. Es que tela de soberbia, oiga.

 

-El programa de M80 de Pablo Motos. ¿Y la gente se queja de las series con risa de lata? Pues se ve que ahí, el que no se rie se va a la calle. Claro, normal, ya cuando alguien se rie de verdad, la risa es contagiosa, pero eso sólo pasa en un programa y durante un minuto cada mes. Donde estuvieran los Gomaespuma...

 

-Gran Hermano. Lo siento por la Milá, pero ya es infumable. Lo siento, este año no lo he visto aún.

 

-Anuncios con futbolistas. Menos Beckham, los de los demás son pffffffff (si exceptuamos el fabuloso anuncio de coches con videojuego de Tren Valencia).

 

-Los anuncios de cuentasya y cuentahorraynopagues. Vamos, vamos, que de pelas andamos ya cortos y no queráis meternos ahora en barrizales peores...

 

-Anuncios de tonos de móviles. Bueno, aquí, menos los anuncios de los teléfonos en sí, los demás son más que horteras y cutres. Que si tunear tu teléfono es caro, que si por cada descarga te clavan cien euros... Me están entrando unas ganas de estampar el mío contra la tele...

 

-El A tu lado. Bueno, este ya es lo peor de lo peor. No sólo no lo veo ya, sino que prefiero no darle ni un segundo de audiencia. Mi religión no me lo permite, y mi madre no me deja, así que, como chica obediente, ale, que le vayan dando.

 

-Los humoristas de la COPE. Vamos, si ya bromean con un recién electo presidente y le toman el pelo, y luego se meten con su simple y sencillo jersey a rayas, es para mandarlos a su casita. Burlarse de todo un presidente de su país. Que tengan cojones y que hagan lo mismo con Bush, si se atreven. Pero ¿ves? no se atreven.

 

Si alguien conoce otra cosa que borraría de la televisión y de la radio, que me lo haga saber, que me apunto. (Yo no entro en el premio).

Agradecimientos.

Por si me muero mañana y no puedo decírselo personalmente:

 

Le dedico el Nobel de Química que se me ha concedido a mi profesor, que me animó con un "no tienes ni puta idea de química", y héme aquí con el galardón entre las manos (¿qué decias, eh?¿eh?)

 

Le dedico el Premio Planeta de esta semana a todo aquél que me hizo escribir una redacción en el colegio (¿tenéis aún los originales?¿eh?)

 

Le dedico mi proclamación de Reina de mi Casa al dependiente de la tienda de muebles que osó decirme "huy, esto que quieres tú es como si vas a un concesionario y quieres ver el último modelo" (tendrías que ver los peazo muebles que tengo ahora, capullo).

 

Y, cómo no, le dedico mi título universitario a aquél psicólogo que, en el colegio me orientaba hacia la sanidad (ná que ver, hijo, tó lo contrario)(dedícate a otra cosa, moreno).

 

A todos ellos, que os zurzan!!

Casualidades

Resulta que hay un anuncio por el que suspiro. Es el de una tarjeta de crédito en el que el protagonista, en un pais caribeño, se dedica a comprar regalos para familiares para al final fumárselo, bebérselo y tocarlo todo lo comprado. Esos ojos, esa sonrisa... No sé, tal vez porque me recuerde a alguien me agrada ese hombre (¿me agrada?¡No, me pone muchísimo!). Estaba a punto de sacarme una tarjeta de esas e ir al Caribe a buscarlo, si era preciso... Pero quitaron el anuncio. Y ya no lo ví más.

 

El otro día me dolía la cabeza y estaba tumbada en el sofá con la tele puesta. El anuncio que pusieron era el más adecuado: aspirinas. Y me veo a mi mocetón corriendo bajo la lluvia para llevar aspirinas a su amada. Y yo: cachislá, ya podía traérmelas a mí, que también necesito una sobredosis...

 

Y ya sabe todo el universo mis intenciones de dejar de fumar. Ays, me encuentro que en el anuncio de los parches de nicotina... aparece él de nuevo.

 

No creo en las casualidades, sino en las señales. Pero haberlas, haylas.

 

Hay tantas casualidades por ahí que me da miedo. ¿Qué hago? ¿Me dedico a comprar parches de nicotina o aspirinas?

Un poco de mitología.

Érase una vez dos amigos llamados Zeus y Poseidón. Tenían un pequeño problema: les gustaba la misma chica, una muchacha que vivía en su misma calle llamada Tetis. Prometeo, para advertirles del mal rollo que tenía la chavala, les advirtió que, quien se fuera con ella, la dejaría embarazada y tendría un niño con poderes especiales que se lo cargaría. Así que los dos se retiraron por la cuenta que les traía y el pobre pringao de Peleo, todo un rey de los Mirmidones, fue el que cargó con ella.

 

Por motivos de esos raros de los dioses del Olimpo, a la nueva madre Tetis se le ocurrío hacer a su hijo Aquiles inmortal, por lo que lo llevó al río Estigia y lo sumergió. Otros rumores apuntan a que lo untó en ambrosía. Pero la cosa es que se le olvidó el talón por donde sostenía al niño (vaya madre, vaya manera de coger a los niños).

 

Bueno, el Aquiles este resultó ser un héroe en su pueblo, y se iba de guerras por ahí, e hizo amiguitos como Patroclo, hasta que se dio cuenta de que entendía: si no, que se lo pregunten a Troilo.

 

Cabreado porque le mataron a su amiguito Patroclo, empezó a cargarse a media Grecia. Finalmente, en una riña entre borrachos, un tal Paris le clavó una flecha en el talón que no se mojó en el río (o en ambrosía, a saber), y se cargó al protagonista.

 

Todo esto es para explicaros que me duele el tendón de aquiles.

 

Y lo mejor de todo, si no os gusta cómo he escrito la historia, esperaos a que la cuente tal y conforme está escrita.

¿A favor o en contra?

CASO 1

-Oye... ¿Estás a favor de la pena de muerte?

-¿Yo? Pues no...

-¿Y si es un terrorista que ha matado a veinte personas o un violador en serie o un...?

-¡Hombre! A ésos habría que quemarlos vivos...

-Entonces estás a favor de la pena de muerte...

-No, no lo estoy. Sólo en ésos casos.

-Entonces, lo estás.

-Que no lo estoy.

-Lo estás.

 

CASO 2

-Imagínate que vas por la calle y uno se quiere pegar un tiro y no se atreve. Entonces, amablemente, te pide que se lo pegues tú. ¿Sería delito?

-Pues no, porque el otro quiere que lo ayude.

-Sería homicidio.

-No, porque el otro querría que le disparara.

-Sería delito, entonces. El que dispara eres tú.

-Que no, que no me sirve. Yo estaría practicando "eutanasia activa".

-Es homicidio.

-Que no...

-Que sí...

 

CASO 3 (En un hospital)

-Oye... ¿qué quieres que te traiga?

-No sé...

-¿Algo de chocolate, chuches...?

-Vale...

(Día siguiente)

-Toma, chuches.

-¡Tía! Qué bestia eres...

-Qué va (sólo eran doce euros de gominolas). Si eso te lo comes en un rato.

-¡Hala, qué bruta!

-Exagerada... ¿No querías chuches? Pues toma...

-Pero esto es demasiado...

-Qué va... Para un ratito y ya está.

(En su casa)

-¿Queréis algo de picar?

-Venga...

-¿...Unas gominolas?

 

Nunca hay que ser tan radical con los sís y con los nos.

 

Ta mañana.

Fumando espero...

Tenía una cita esta noche con un hombre. Si, en serio. Un hombre. Pero la cosa es que esa cita estaba condicionada con ciertos asuntillos que el susodicho tenía que resolver, así que mientras espero a que aparezca, si es que aparece, me fumo un cigarrito.

 

La cosa es que se ve que me tengo que aburrir mucho para hablar de ello. Este mocetón me ha acompañado en horas intempestivas, por la mañana, por la tarde, por la noche... Siempre ha tenido un minuto para decirme que viene o que no puede venir, y yo se lo agradezco. Voy vestida de negro, pantalón y jersey de cuello alto. Llevo mi mejor perfume para la ocasión. He estado una hora con mi pelo para que deje de parecer una fregona. Hasta parezco otra, pero soy yo. Yo soy la que espera, y en vez de fumar, ahora ataca una piruleta de fresa con forma de corazón.

 

¿Os cuento un secreto? Tengo la esperanza de que aparezca, pero la lógica me dice que no va a aparecer. Esos asuntillos le tienen sorbido el tiempo, por lo que yo me tengo que conformar con lo que hay. Es que no puedo exigir más...

 

En fin. Si aparece, seré dichosa. Si no, me quedaré vestida con mis mejores galas, bien peinada, perfumada y maquillada. Nada que no pueda solventar un pijama, jabón, leche desmaquilladora y una pinza para el pelo.

 

Hagan sus apuestas, señores XD

El despertar.

No hay nada peor que, recién levantada, veas que tienes una pila de ropa por doblar y planchar, limpiar un sofá ensuciado a saber cómo y otros menesteres varios de esos que dices "si no los hago hoy, los haré mañana". Pero es que llevo así meses. Eso sí, en cuanto puedo, me conecto a internés. Será que me equivocado de regalo de Reyes y tendría que haber pedido un robot o un mayordomo que me haga las cosas (con horarios a convenir, seis días a la semana y sus pagas extraordinarias).

 

Pues nada. Manos a la obra. Por cierto... ¿alguien sabe cómo quitar una mancha desteñida de rojo en un jersey lila? Diosdiosdiosdiosdios... que sólo me lo he puesto una vez y eso no se vaaaaaaa!

 

¿Os han traido algo los Reyes? ¿Qué os han traido? Si viérais mi plato de cerámica nuevo... Ya está colgado en la cocina y todo.

La verdadera historia de superzrú.

Dedicado a Olimpia (gracias por todo)

Superzrú (con minúscula) nació con un bote de barquillos de turrón bajo el brazo. Algo así como lo que le pasa a Obélix con la marmita de la poción mágica, superzrú cogió un empacho de barquillos, por lo que los efectos aún continúan.

 

Superzrú (con minúscula, es que empiezo frase y tengo que poner mayúscula) tiene la costumbre de no callarse casi nunca. Protesta por todo lo que le parece injusto. Odia a los déspotas, a los falsos, a los mentirosos. Tal vez por eso su círculo de amigos es bastante reducido. Eso sí, conocidos, a puñaos. Tiene la mala costumbre de ser el abogado de las causas perdidas, por lo que, como a cualquier superhéroe, eso le ha traido más tristezas que alegrías. Muchísimos ultrajados que fueron vengados en su momento olvidaron que, quién lo hizo realmente, fue superzrú. Por eso, esta heroina (de drogas, no)(si, de las otras)(sí, esas) es un alma solitaria que suele pasárselo bien consigo misma (y no de la forma que estáis pensando)(bueno, si, a veces si), y su debilidad es el café: le encaaaaaaaaaaanta irse a tomar café con quien sea.

 

Superzrú (con minúscula, etc, etc...) necesita reponer fuerzas con los barquillos rellenos de turrón. Lo pasa verdaderamente mal cuando acaban las navidades y ya no hay. Por eso, busca sucedáneos como las chucherías, los chupachups con chicle, los kikos... Le da trabajo al dentista de vez en cuando (porque los dentistas tienen que comer, claro está) y eso le hace un poco más feliz sabiendo que si deja de fumar unos cuantos se irán a la calle por su culpa.

 

Su traje de superhéroe es escaso. No significa que vaya casi en cueros (no, por dios, entonces la idolatrarían como mujer más deseada del mundo), sino que lo mismo puede ir con vaqueros que con pantalón de tela. La cosa es que no necesita ponerse nada para diferenciarse de los demás. Ahí radica su secreto. Sólo utiliza un distintivo que la diferencia de los demás: un llavero con forma de toro.

 

Tras pasarse todo el día burlando a viandantes con prisas, viejas que empujan y amigos que no lo son, superzrú descansa en un pequeño pisito en el centro de su ciudad, tan anónima como ella, en el que ella colecciona libros, escribe en este blog y se come todo el dulce que puede. Y esta semana no sólo no ha engordado, sino que se le ha ido un pelín el hambre y ha perdido peso. Cosa rara en navidades, pero sí que tiene que ver con ellas...

 

Algún día superzrú tendrá carnet de coche y ya no tendrá que ir caminando a los sitios o coger el autobús o el tren para liberar la justicia entre sus congéneres. Se olvidará de bonos mensuales. Entonces, superzrú tendrá más autonomía. Eso sí: andando, se puede ir también al trabajo...

 

El único deseo que tiene que se puede decir es poseer la fábrica de barquillos rellenos de turrón más grande del mundo. El deseo que tiene hacia los demás es que hay que ser buena persona. El deseo que se guarda para ella no lo sabe nadie.

 

Así es superzrú. ¿Lo vale?

Anacleta Martínez.

Anacleta Martínez no se llama así en realidad. Sólo ella sabe cuál es la identidad secreta de superzrú (con minúscula), y sólo yo sé la identidad pública de Anacleta. No sé si alguien lo recuerda, pero ella es idéntica a los dibujos de Jordi Labanda. Larga, fina, de cabello largo y liso, labios carnosos, sonrisa perfecta... Últimamente le veo gran parecido con Rosario Montes (la de los gavilanes), pero seguro que, si se lo digo, se mosquea. Bueno, pues Anacleta es como un dibujo de Jordi Labanda. Larga, fina y muy guapa.

 

Anacleta podría haberse dedicado a desfilar por las pasarelas de medio mundo, a ligarse furbolistas o multimillonarios, pero no, se empeñó en estudiar la licenciatura en Documentación. De aquí al éxito. Me la veo de jefa algún día y ya tiemblo sólo con imaginármelo. Es muy ergonómica y saludable (imaginaos porqué lo digo). En su último correo me recuerda que ha entrado la ley del tabaco. No veas la bronca me echará cuando sepa que estoy en ello, pero hoy he tenido una recaída (medio paquete, serán los nervios por la posibilidad de que me descubra en "El diario de Patricia").

 

Entre sus habilidades, destaca la de hacer ver a la gente lo que no es. Algo así como la Mujer Espejismo. Me explico: se fueron de botellón unos amigos y con unas tablas de un descampado hicieron una mesa, los asientos... Vamos, sólo les faltaba el mantel. Cuando terminaron, recogieron la mesa pero la dejaron montada. Esa tarde hubo una manifestación en la que la policía repartió leña a los que tenían frío. Y vieron la mesa. Al día siguiente, un pez gordo de la policía nacional por aquél entonces mostró como prueba de la resistencia que ofrecieron a la poli la barricada que había utilizado la gente que participó en la manifa. Las imágenes mostraron una mesa y unos asientos... Los mismos en donde Anacleta y sus amigotes (delincuentes, eso es lo que sois) se habían tomado unos cuantos cubalitros.

 

Ahora está en estado de buena ilusión, ya que tiene entre sus manos el volante de un cochazo que pa mí lo quisiera (si tuviera carnet, claro). Ella no sólo ya lo tiene, sino que tiene el placer de conocer a superzrú en persona, que le apestaba con humos varios y, en cambio, sólo discutieron una sola vez (eso sí, fue de escándalo).

 

Espero que este post le llene de felicidad en este día de Reyes (oigs, qué cursi que soy). No recuerdo si prefiere la monarquía o a ese tío gordo de rojo, pero sabe que le deseo que le traigan muchas cosas los reyes.

 

No sólo tienes mi correo y mi móvil, guapísima. Sabes que también tienes mi amistad.

El Rey Gaspar.

No sé a vosotros, pero a mí me gusta el Rey Gaspar desde siempre. Eso de ser el segundón, de barba color canela, más joven y menos exótico que los otros como que  me llamaba mucho la atención. Por eso quise que fuera mi Rey Mago (es miiiiiiiiiiiiio).

 

Pues que sepais que se ve que he sido buena este año. Muy buena. No por la cantidad, sino por la calidad. Aquí no voy a detallar mucho los regalos para no poneros los dientes largos (ya sabeis, un chalet en la playa, una mansión en Marbella... cosas así, lo típico).

 

Y en la calle, cuando pasaba la cabalgata de reyes, todo el mundo ha pasado hasta de mi Rey Gaspar para pedirme autógrafos y hacerse fotos conmigo. Gracias, pero es que a mí, tanta popularidad, me cohibe un poco.

 

He recibido hasta el mensaje de una amiga que lee el cutreblog este y me amenaza con cortarse el pelo al uno porque no he escrito nada de ella aquí... Y la cosa es que sí he hablado de ella, se ve que no lo ha encontrado. En fin, tendré que idear cómo poner aquí su vida reflejada para que nadie, ni la policía montada del Canadá, sepa de quién se trata (es otra heroina)(no, de droga no, de las otras)(si, de las que salvan el mundo)(esas, esas).

 

En fin, mientras descanso y ceno buscaré una idea y la plasmaré, no sea que me arrastren esta noche a la lujuria y la perversión de los hombres. No es que quiera, pero qué le vamos a hacer. Si se dejan...

El glamour de la franela de cuadros.

Si miramos el diccionario:

Glamour: Atractivo, encanto.

SIN:Seducción, fascinación.

 

A todo esto, he de decir que sigo viva, respirando, y todo esto ha sido un pequeño bache que se superará (snif). Sigamos.

 

Pero...¿qué es el glamour? ¿Qué encanto tiene glamour?¿Lo atractivo tiene glamour? Yo veo muy guapa a Belén Esteban, pero esa de glamour tiene lo que yo de rubia. Ná de ná. Así que no me convence. La definición, claro. ¿Y Victoria Beckham?¿Tiene glamour? Más que glamour lo que tiene es pasta, pero mucha pasta. El glamour, qué-ca-sua-li-dad, coincide con la gente bien y la gente supermegabien. O sea, que los ricos tienen glamour y los currantes como que no.

 

Sigo: si me compro una camisa de seda, tengo más glamour que si me compro una camisa de franela de cuadros. Osti tú, pues con la que está cayendo como que prefiero la de franela, que abriga más. Que si un tacón largo y fino da glamour... A mí, para que no se me tuerza un tobillo, el zapato tiene que ser plano y el asfalto completamente liso. Por mucho glamour que yo tuviera con taconazos de 12 centímetros, todo se me iría en cuanto empezara a caminar. Qué glamoures ni qué niño muerto...

 

O un conjunto de bisutería de Fous o de Rannel. Exquisito... Qué pasa... ¿que porque sea de marca es más glamouroso? Pues yo me he comprado un conjunto de pendientes y collar de plata a juego en la joyería de mi calle que vamos, de marca, como que no son, pero todo el mundo dice "oigs, qué bonito". (Ojo, he dicho bonito, no glamouroso).

 

¿Y si a alguien se le ocurre fotografiarme recién levantada? Con los zapatos puestos, la camisa de seda arrugada, un pendiente clavado en la mejilla, el collar del revés, la marca de las sábanas en la cara ... No quiero ni imaginarme el revuelo. Como que me expulsarían del país por terrorismo. No, perdonen, es que soy glamourosa y mire, tengo los zapatos de tacón alto y la camisa de seda... ¡y este conjunto de...!

-¿¿Con sábanas de franela??

-Cachis...

 

Oyes, que una puede ser muy glamourosa con o sin dinero. Todo depende con quién dés, si te mira bien o mal. Pero donde estén unas sábanas de franela de cuadritos azules, que se quiten las de seda, con lo frías que son. Total, cuando duermo me da igual ser o no glamourosa. Yo ronco (mucho), se me cae la babilla al dormir (como a todos), y mespazurro en la cama. Si el glamour no me va a permitir dormir a pierna suelta, como que no quiero ser glamourosa. Quiero ser... yo misma.

 

Dedicado a todos los que me quieren (aunque sea un poquito asín () )

 

 

Sin novedad en el Alcázar.

Recuerdo un viaje en que nos fuimos a Toledo. Ya sabéis: el barrio judío (que no ví), la catedral (a la que entré con pantalón corto) y cómo no: el Alcázar. Y allá que entramos y vemos la estatua central del patio (o claustro, o como se llame). Era de un rey, no recuerdo cuál. Así que anduvimos por todos los sitios que tuvieran una puerta abierta, vimos soldaditos de plomo hasta aburrir, espadas de todos los colores, trajes militares, armas de fuego, cosillas de esas que harían temblar a los pacifistas. Pero oye, que si el museo es militar, no iba a encontrarme la estatua de cera de Beckham (por aquél entonces creo que sólo yo ya le había echado el ojo desde aquí y veía que ese chico apuntaba maneras)(De guapo, digo).

 

Bueno, pues entramos en una habitación hecha polvo: papel arrancado de las paredes, trozos de pared caídos, señales de balas... Te cuentan que allí fue el despacho del general Moscardó, famoso por resistir el ataque contra el alcázar. Y que aún se conserva la reprodución de la famosisisisisisisisíma llamada telefónica:(reproduzco según lo recuerdo):

-Que si no entrega el alcázar, matamos a su hijo.

-Póngamelo!

-Padre!

-Hijo!

-Que dicen que si no entregas el alcázar, me matarán!

-Pues muere como un hombre, que el Alcázar no se rinde!!!

 

Es mi padre y le mando a tomar por culo.

 

Al chico se ve que lo mataron un poquito. Al Alcázar lo rompieron otro poquito (vamos, casi todo). La estatua del rey ese que no recuerdo el nombre aparece en una foto hecho un dieciocho enmedio del patio derruido.

 

Eso sí: todo lo hicieron polvillo, pero qué curioso que el despacho aún conserva todo original. Hasta la conversación, que puedes escuchar en inglés, en francés, en japonés... Todo original, oiga.

 

Y lo mejor de todo es que me encantó ir a Toledo. ¿Os apuntáis?

No ha sido para tanto...

¿Veis? ¿Veis cómo el lunes no ha sido para tanto?

Antes de nada, lo prometido es deuda: pongo la foto a petición de Pérez Reverte de cómo me he cortado mi único encanto: mi melena:

 

http://suspirosdeuntabique.blogdiario.com/img/rapada.jpg

 

Me he dejado un poquito, sólo para que no me entre el frío por el cuello, compréndame, señor Arturo, que yo le respeto mucho y yo hago lo que usted me diga. Pero es que es invierno y una como que tiene frescorcillo en ciertas partes.

 

Y como hoy no ha pasado nada fuera del otro mundo, no tengo nada que opinar. Bueno, si, que los gavilanes aún no han terminado, por lo que seguiré esperando a que termine la serie y después haré como con el tabaco: ni uno más, Santo Tomás (huy, qué religiosa estoy hoy).

 

Si queréis puedo opinar de los amigos que te mandan vígenes viajeras en el correo, o de los que te dicen "como no mandes trescientas cartas de estas arderás espontáneamente". Esos son amigos. No quiero pensar cómo son mis enemigos.

 

Niños, sed buenos o me veré en la obligación de que aparezca superzrú y os quite los regalos que os trajo papánoel.

 

Eso de contar la historia de superzrú tiene que estar bien. Permanezcan a la espera.

Hoy estoy prolífica...

Ná, que me ha dado por escribir correos a todo el mundo, por escribir en el blog, antes de pirarme a estas obligaciones con la familia con motivo del primer día del año. Y mañana, a curraaaaaaar, como todo cristo, como todo hijo de vecino y como todo el mundo, vamos.

 

Que he pensado que el éxito que tiene este blog (situado en cuarta posición) viene condicionado por el post de los gavilanes, con 660 comentarios aproximadamente. No quiero ni pensar en la hecatombe que sufriré en cuanto acabe la serie, ya que el éxito se esfumará con el tiempo y tendré que volver a poner los pies en el suelo, dejar de firmar autógrafos cuando vaya por la calle y nadie más se acordará de mí cuando haya desaparecido. Porque lo de los gavilanes me ha ayudado, y eso de no enseñar muslo o teta en los blogs como que se paga con la indiferencia...

 

Eso sí, que me quiten lo bailao. He conocido a gente interesante, mis amigos se han reido mucho (pero no dejan comentarios, jodíos) y he tenido la suerte de estar en una posición más accesible para el resto de internautas para que me conozcan un poquito. No me estoy dando por vencida, ni mucho menos, que yo seguiré aquí, mientras no ocurra lo siguiente:

a) Me muera (por lo que dejaré de escribir por siempre jamás y más de uno suspirará aliviado)(Pero es que yo no quiero morirme nunca)

b) Se muera Bill Gates y resulte que soy su única heredera (entonces, me haré la cirugía estética, practicaré golf y me dedicaré a comprar empresas, pero ya dejaría de ser Eufrasia de día y Superzrú para siempre, y eso tampoco es)

c) Aparezca Hugh Jackman y me diga que me vaya con él (joer, que Jackman es mucho Jackman, yo creo que no me lo pensaría demasiado y dedicaría mi tiempo a pecar cuanto pudiera con él)

d) Se me lleven los extraterrestres (pero esto no es probable, aunque como suposición, nunca se sabe)

e) Me den el Nobel de Química y tenga que irme a dar conferencias por el mundo (casi imposible teniendo en cuenta de que a mí, la química como que nunca me ha puesto, vamos, todo lo contrario, o sea, que nula)

f) Que después de una noche loca conozca a un completo desconocido, peque, fume después de pecar, me quede embarazada de quince niños y como sería madre soltera, no me iba a dar tiempo a escribir en el blog (por dios, si sólo tuviera diez de golpe, encontraría un ratito, qué exageración, quince de golpe)

 

Bueno, si algún día no escribo ya sabéis alguno de los posibles motivos por los que no estaría por estos lares. alguien pensará que buen viaje lleves como descaso dejas. Pues vale, si no te gusto, no entres (es lo que tiene la entrada gratuita a estos lugares, qué más quieren...)

 

Que mañana os sea leve!!!!

Mucho ruido...

Hoy he ido a comer fuera de casa. Y he ido a un restaurante (un bar, vamos, que yo no soy tan sofisticada) en el que se anunciaba en la puerta "aquí se puede fumar". al lado de la puerta, la máquina de tabaco con el cartel anunciador tapado. Y he entrado. He comido y he fumado sin que nadie, absolutamente nadie, me diga "oye, que está prohibido fumar".

 

Y eso de prohibir la publicidad del tabaco tiene su cosa. Yo, por ejemplo, tengo en casa un cenicero de porcelana de Camel, que es como un paquete duro espachurrado. ¿Eso es posesión de artículos prohibidos?. Y un mechero de Fortuna que no va, pero lo sacaré para que lo vea todo el mundo y vea que delinco. Una delincuente en potencia, eso es lo que soy. Eso sí, sigo con mi boicot al gobierno para dejar de pagar impuestos al fumar. Y ya dicen que sube el gas, la luz, y no sé qué más. Tiempo al tiempo.

 

Eso sí: a la Fórmula 1 les permiten la publicidad del tabaco para tres años más en sus competiciones. Qué cojones que tienen. A ver qué me hacen a mí si se me ocurre enseñar mi mechero Fortuna que no funciona delante de los niños...

 

Que nada. Mucho ruido y pocas nueces. Anoche todo el mundo fumaba igual que otros días, y hoy tres cuartas de lo mismo. Pero que no me vengan ahora jodiendo la marrana conque yo no puedo tener publicidad de tabaco en forma de cenicero en mi casa y a los corredores de cochecitos sí saliendo en la tele. Eso, señores, se llama demagogia. Yo, a eso, le llamo ser hipócrita.

 

Ahora sólo les falta subir las tarifas de internet porque saben que aquí nos quejaremos de todo. Y subir el precio de los barquillos de turrón. Entonces me habrán matao.

 

 

Un cigarrito? Venga, vale...

Llevo ocho cigarros hoy. De las diez de la mañana a estas horas, no está tan mal, sabiendo lo que ocurría a medianoche. Trescientas copas por medio y ná, que no hay forma de dejar el tabaquete. Será cuestión de hacer desaparecer todas aquellas cosas que me hacen fumar. Así que a partir de ahora, dejaré de hacer lo siguiente:

 

-Tomar café. Porque eso del café y el cigarrito es como decir Faemino y Cansado, Asterix y Obelix, De Borbón y Grecia. Va junto. Así que para no volver a sucumbir, café fuera.

-Comer. Tengo la mala costumbre de fumar después de comer/cenar/picar/lo que sea. Tampoco comeré y no engordaré ni un kilo.

-Beber alcohol. Pero eso lo digo ahora después de meterme la mitad de las reservas de vodka de Rusia entre pecho y espalda. Bueno, eso, a partir de mañana (aún estoy bajo los efectos).

-Un kiki. Nada, que nos olvidamos de eso y del cigarrito de después. A dieta cárnica también. Total, si no procreo, es pecado. Y fumar también lo es.

-Charlar con los amigos. Olvidaré que tengo amigos y no querré ir a casa de nadie y sentarnos en ningún sitio para burlarnos de que zutanita y menganita han comprado para nochevieja tres gambas por cabeza, y como van cuatro a cenar, doce gambas en total. Lo había visto su hermana en la pescadería. O sea, que dejaré de tener amigos.

-Ver películas de video en casa. Da igual de miedo o de suspense, que con esas fumas más. La industria del cine terminó para mí. Los videoclubs cerrarán por mi culpa y no pienso tener ni un remordimiento, porque para eso estoy venciendo una adicción.

-Esperar en hospitales o tanatorios. Que a nadie se le ocurra ponerse de parto, malo o morirse que no pienso ir a ningún sitio. Que yo estoy intentando dejar de fumar y ya se sabe que los que esperan empalman cigarros.

 

Bueno, pues creo que no me dejo nada... Claro que... lo mismo es más sencillo dejar de comprar tabaco.

 

A lo mejor es más efectivo y todo.

Uno de enero...

...dos de febrero, tres de marzo, cuatro de abril...

 

No, si es lo que tiene beber un pelín más de lo normal en estas noches, que vuelves a casa creyendo que eres uno de los de operación triunfo y que has arrasado por doquier. Y lo mejor de todo es que es cierto, que si, sobretodo en tus pensamientos. Pero como nadie te dice lo contrario, para qué poner en duda nada. Has sido la estrella del evento. Y quien diga lo contrario, envidia cochina.

 

Y es que eso de tener cierta edad te hace ver las cosas de otra manera. Ya no vas a beber a saco como cuando tenías granos, ni vas a cuerpo gentil con la que está cayendo. Esta misma noche me he cruzado con una niña que, con un escote de aquí a marruecos, a las dos horas estaba medio desvanecida de la castaña que llevaba (criaturitas). He presenciado tres ambulancias, dos coches de policía de paso, y he creído adivinar que los bomberos también tenían trabajillo. Dos choques en dos cruces, una pelea, cinco discusiones y una ruptura en directo. Y eso sólo en una parte del trayecto, que si no, creería que era el fin del mundo.

 

Que es muy triste empezar el año estampando tu coche contra otro por un stop no respetado. Que es lamentable demostrar lo fuerte que eres hinchando a leches a otro que es la mitad que tú. Que si no sabes beber, manolete, pa qué te metes. Que nocheviejas hay sólo una al año y... ¿vale la pena hacer todo eso?

 

Yo me lo he pasado bomba hasta que ha sido la hora de regresar (eso, o quedarme sola en una fiesta con gente completamente desconocida). Gracias a Dios, he llegado a casa sana, salva y entera. Ni un mal percance, ni un mal momento. Y me sorprende que haya quien, en noches como estas, se dedique a estropeárselas a la gente, sea por un choque, un puñetazo o un coma etílico. 

 

 

...Y no tiene Rew, ni Play, ni Pause... Y se llama LIBRO!!!

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