Bombones caníbales.
Hoy ha sido viernes para todo el mundo, pero para mí, el haber quedado a comer con las antiguas compañeras de facultad ha sido toda una novedad para lo intensísisisisisisima que es mi vida (bueno, y de paso me alegraba un rato), asín que he pillado el tren como cualquier hijo de vecino y me he ido a la capiiiiiiiiiiiii (punto de encuentro). La sorpresa ha sido llegar y ver... que sólo íbamos a encontrarnos Leocricia y yo. Po güeno, he pensado. Pues nuzotra dos.
Lo cierto es que si he tenido que esperarla ha sido porque, a la tonta, a la tonta, he acabado en la estación antes de tiempo, el tren ha venido enseguida y he llegado antes de la hora prevista. Y como hoy hacía un buen día, he pensado... que me de el sol. Pero leches cómo picaba el jodío... He tomado los cinco minutos de sol diarios que llevaba de retraso desde el día de mi comunión. Al final... Leocricia ha llegado, resplandeciente ella, monísima ella... "¿Dónde comemos?" (porque las dos somos de buena mesa aunque ella sea la mitad que yo) (de ancho, digo) "Donde quieras". Y nos hemos sentado en una terracita moníiiiiiiiiiisima dispuestas a terminar con lo que hubiera en la cocina del bar.
Cotilleos, comentarios, quejas, risas, vamos, hemos largao cosa mala, lógico entre amigas. Teníais que vernos hablar, beber y comer al mismo tiempo. Que eso no lo hace cualquiera, ¿eh? Pues nosotras, si, aprovechando el poco tiempo que disponíamos. "Que me voy al ballet esta noche", me suelta la chati. Joer, y yo que todo lo más chic que veo es un boliviano que toca el acordeón por la plaza mayor del pueblo... Pues nada, ale, a comer más rápido, al puro estilo Homer Simpson. El camarerito, un sudamericano la mar de mono (pa hacerme un llavero con él), nos pregunta si queremos cafés. Las dos pedimos bombones (café con leche condensada). El chico nos mira:
-¿Es eso posible? No... creo que no puede ser...
-...¿Ein?-preguntamos sin comprender.
-No entiendo cómo un bombón quiere otro bombón...-Leocricia y yo sonreímos.-¿Los bombones son caníbales?
-Ah, no-le dijo al pibe-.Aquí no hay canibalismo, cada una se apaña mu bien con lo suyo...
Leocricia estaba tronchá "joer, la de cosas que hay que oir por ahí...".
Pero cuando me ha calificado a mí como bombón un auténtico extraño, es porque no tengo questarnadamal... (que se lo digan a Leocricia, vale, pero a mí...) (lo mismo era la buena acción del día del chico) (marchando un vale para la bicicleta)
Hemos pateado el centro, hemos mirado escaparates, nos hemos perdido en la librería más grande de la ciudad para encontrar un libro que cienes y cienes de veces le he dicho que se leyera, hemos hecho una visitilla a la catedral a ver a la patrona (eh, que no ha sido cosa mía, ¿eh? que a mí me han obligado), hemos rajado de los profesores de la facultad con problemas de misoginia (haberlos haylos) (sobretodo cuando UNO reincide con las dos presentes, cada una con un caso propio y distinto)... Vamos, lo normal que se hace en una tarde como esta.
Pero lo de los bombones caníbales nos ha marcado... Y esos seres que comen de todo... Y hemos quedado en que, si dentro de un año seguimos sufriendo por los hombres, que nos montamos un nidito de amor y nos hacemos lesbis para practicar el canibalismo bombonero. Que por opciones que no falte.
Terminada la tarde, casi ya de noche y cuando estaban ya quitando las calles del centro de la ciudad, nos hemos despedido, cada una a su tren y hemos quedado para otra vez, la próxima, a saber cuándo. Mientras, nos volveremos a ver por el messenger.
Ahora, las PS (de post scriptum):
1.Si me meten en el mismo saco que a Leocricia llamándome bombón, no sólo tendré que asumirlo, sino que tendré que vivir con ello. La desbancaré cuando yo también pose en bikini y me lo ponga en el book :P
2.La solución al problema de la servilleta está aquí
3.Y decir a todos esos que me mandan spam al correo, que acaban de ganar un bonito desatascador.
4.Ya sé que ya no soy la número 1 del servidor, pero bueno, que me quiten lo bailao...