Talento, genio y otros defectos.

Me he encontrado en casa una revista que suelo comprar todos los meses. Ya tiene un tiempo, ya está así como un poco pasada, pero uno de los reportajes me ha vuelto a llamar la atención. Que si tenemos talento. Que qué es el talento. Y que cómo se sabe si una persona tiene talento o, simplemente, es que tiene aptitud. Y lo he leído (de nuevo). Y me han llamado la atención cosas que había olvidado cuando lo leí por primera vez.

 

Resulta que hay un oficio de éstos raros que se llama algo así como cazadores de talentos. Que yo sepa, desde mi ijjjjnorancia, siempre acaban buscando a los que tienen las notas más altas en las carreras. Porque un número dice mucho de una persona, cuanto más alto sea, mejor. Nada de que seas un as en lo tuyo mientras tengas un sencillo aprobado en un examen escrito. Nah, se busca una nota. Si no, podéis comprobarlo en gran cantidad de empresas tecnológicas en las que, si mandas tu currículum, te pide la nota que sacaste en la universidad.

 

Yo en el colegio era una empollona. Luego se me pasó, pero las notas que sacaba eran tan buenas, que hiciera lo que hiciera estaba bien. Uno de los profesores quiso que hiciéramos un trabajo sobre Homero, y dijo que nada de copiar. Pues yo copié, y le hice un dibujito muy mono en la portada de una máscara del griego (porque no se me ha dado mal el dibujo). Me puso un diez. Y a pesar de haber copiado escandalosamente. Sólo tenía doce años, y no creo que alguien creyera que yo hubiera leído la Iliada...

 

MI fama estaba allí, flotando en el ambiente. El mismo profesor, al que llamaré Antonio, a la vez que nos daba Sociales, nos daba Plástica. En una de sus clases nos dió láminas de Freixas, y a mí me tocó un perfil de mujer muy bonito que mediría unos quince centímetros. Lo dibujé bien grande sobre la hoja del bloc de dibujo. Y el colega me puso un cinco pelao porque dijo que lo había calcado. ¿Calcado? ¡Si era el doble que la lámina! Yo me quedé con mi cinco a pesar de mis protestas, y él siguió conque yo había calcado ("o lo has ampliado en una fotocopiadora"). Si, hombre, y lo mismo llamé a Freixas en persona y me hizo el dibujo, no te jode...

 

El Señor Don Antonio (ojo si no le llamabas por lo menos con una de las dos distinciones, y de usted) volvió a la carga en su clase de Sociales con un nuevo trabajo: La revolución rusa. Ahí pasé de si copiaba y no, me metí en la biblioteca y le hice un peazo trabajo que me costó una semana entera y un par de decenas de folios escritos a mano. Como portada, en colores, algo sencillo: el título en mayúscula, todas las letras del mismo color y mi nombre debajo. Pero con un detalle: tuve la idea de poner una mano con la señal de la victoria en lugar de la V en la palabra revolución. Mi vergüenza llegó cuando Don Antonio mostró mi trabajo al resto de la clase.

-Aprended de cómo se hace un trabajo...-noté que los treinta de mi clase me odiaban en ese momento.-Eufrasia habrá puesto mucho interés en su trabajo, pero cuando he visto la portada, he pensado que era lo mejor que había visto nunca, así que se merece un diez.

Me puso el diez. ¡Claro que me lo puso! Pero... ¿por una simple portada? ¿Y lo que había dentro, qué? Si, me puso el diez a mí, por una mierda de portada, y me puso un cinco en un dibujo que no había calcado. Mi odio hacia él era mayor, lo odiaba, y él disfrutaba manipulando nuestras notas.

 

Un día nos mandó unos deberes que, no sé porqué, no llegué a hacerlos. Cuando preguntó a la hora de la salida quién los tenía hechos, nadie, NADIE, levantó la mano. Cuando amenazó con quedarnos una hora más después de la hora de salida, se levantó el empollón de la sección masculina... Acto seguido, el pelota de la sección masculina... Y yo pensé, from lost to the river... y me levanté.

-Tú, tú y tú-nos dijo-, a casa. Los demás, os quedaréis una hora más.

Los tres recogimos los trastos y casi salimos corriendo.

-¿Los habéis hecho?-pregunté.

-Yo no...

-Yo tampoco...

-Joer, ni yo...

Y de ésa nos libramos.

 

Pasemos a la época dorada del instituto, en la clase de Latín. No me gustaba nada, pero siempre raspaba el cinco, por arriba o por abajo. Hubo algún que otro cero, pero en un examen teórico parcial saqué un tres. Y mira que estudié, pero nada, que no me acordaba más que de palabras sueltas. Mi tres fue una hecatombe. Tenía que sacar un siete por lo menos para aprobar... y voy, y lo saco. La profesora insistía en mi copiada, pero yo le decía "cómo se puede copiar en un exámen práctico", y ella que nada, que había copiado, que en el teórico había sacado un tres y con esa nota tan baja no se podía saber el práctico... Y yo, dale que te pego, "que no he copiadoooo". Al final saqué mi cinco (7+3=10/2=5) y ella estaría muy convencida de mi copia, pero si copié, no fue en su asignatura (fue en la de física y química, pero que para lo que sirvió...) (cero de nota media, im-pre-sio-nan-te) (eo, eo, cazatalentos, miradme!!!!).

 

Volvamos al reportaje de la revista. Habla también de genios con coeficiente intelectual muy bajos, algunos bastante famosos, algunos estudios sobre el cerebro de ciertas eminencias en su tierra... Remata el reportaje hablando que se asocia la miopía a la inteligencia, a un coeficiente intelectual elevado con enfermedades psiquiátricas y al genio con problemas emocionales.

 

Dicho esto, tengo que aplicarme el cuento y decir:

-Que tendré un coeficiente elevado, pero soy más ignorante...

-Seré inteligente, porque llevo gafas y no veo un pijo.

-Si tengo depresión es que soy un genio.

-Talento tengo, no sé para qué en concreto, pero haberlo haylo. Y no se gasta (otra cosa son los momentos de inspiración)

 

Algún día superaré el cinco del dibujo que aún conservo, testigo de la injusticia cometida contra mi persona. Superaré el diez por el simple hecho de que gustara una portada de un trabajo. Pero orgullosa estoy de que en Latín, querida mía, no copié.

 

¿Veis? Para el latín no tengo talento y anda que no he tenido que catalogar documentos medievales que empezaban con algo así como incipit liber geneseos... (gracias a dios existe la memoria selectiva...)

 

Así que, señores cazatalentos (o empresas en general), pasad un poquito de las notas. Muchas veces, la fama precede al estudiante. Lo que yo os diga...

Comentarios

Hay algo que no me cuadra. No existe la interactividad...

Saludos.


Últimamente la interactividad en mis posts está así como un poco missing. Échale la culpa a mis problemas psicológicos... o porque soy un genio incomprendido.

Saludos, y vuelve pronto (aunque sea para criticar constructivamente)


A eso iba: últimamente el blog parece un vertedero de culpas y razones. (que nadie se me enfade, no quisiera que sonara de forma peyorativa porque es absurdo; vamos, que no es eso)
Sólo podemos leerte y luego asentir ante la pantalla. Y luego otra vez el mismo gesto. Ala, venga. Y ya está.
¿Por qué te defiendes? No sé.. igual soy yo el que tiene problemas con el mundo (no lo descarto)

Cuídate...


Holas:
Quede por delante que no escribo esto para decir que copiaste; si tú lo dices, será cierto. Pero disiento en eso de que NO se puede copiar en los exámenes prácticos, usease de traducción de latín. Gracias a Dios que ya han pasado los 5 años que me dijeron que había para poder meter mano a tus notas universitarias jejejeje, pero yo sé lo que es copietear con nota bestial en exámenes de traducción a nivel universitario. No explicaré el sistema, para no joerle el invento a las futuras generaciones. ¿Habrá tenido algo que ver el invento del sistema con ser miope perdida? jajajajajjaja, ais, me recuerda a los mejores tiempos de mi vida -y los peores-, la uñiversidás es que deja marca. Sólo era eso, una aclaración.Besos.


tienes toda la razón.
Por tener un día malo malísimo y ponerte d los nervios enfernte de un examen y el resultado sea 0 no significa que tengas menos talento que alguien que haya aprobado. Quizás sea porque piense que el examen de hoy será mi primer cero en mi historia...
verguneza me dará..

pero eso no significa que no valga, porque detrás de eso hay mucho más.


Las notas no cualifican tu sabiduría sino que cualifican un papel, muchas veces por su efecto visual, y otras por el contenido.

Pero a caso lo sabras dentro de un par d días?


En fin...
espero q mi nota n sea lo q me espere de mates.
Pero estoy nerviosa... y ya no se q hacer.


PSD: mi profesor de música hace lo mismo. Valora el aspecto y n el contenido y em da muchisima rabia.


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