Es que vengo de comida...
-¿Suspira usted, señora marquesa...?
-Si, sí que suspiro... Venga, me quedo otro rato...
...Anda que no me he reido con este chiste breve. Pero es que cuando algo te hace gracia, da igual la trascendencia que tenga...
-¡A ver, Pepito, dime la lección!
-¡No me la sé, señor!
-¡Eres tan tonto que seguro que no sabes ni lo que has almorzado esta mañana!
-¡Claro que si! ¡He almorzado sardinas!
Y toda la clase cantó a coro:
-¡Lo mismo que yo! ¡Lo mismo que yo!
Y el profesor los dirigía:
-Tachún, tachún, tachún...
Que a la hora de reirse, no importa de qué, si el chiste es bueno, o el que lo cuenta tiene gracia.
...A lo mejor, la culpa la tiene la (cantidad de) cerveza que me he tomado. Claaaro, una es abstemia y cuando bebe le entra la risa tonta y se rie de todo, y todo hace gracia (y es menos feo, y menos desagradable... ¿qué me han echado en el vaso?) y el tiempo ha acompañado...
Nada, que si bebéis, no cojáis el coche. Y yo, como soy peatona... (argh, ahora me duele el estómago...).