La hora de las chorradas.
Vale, como ya he dicho que me he quedado sin plan (y por lo que veo, sin plan con esa persona en muuuuuuuucho tiempo), voy a hablaros de chorradas, de ésas que yo hago y no las digo porque si no, la gente me imita y eso no sería bueno, porque yo soy yo. Y que conste que las digo porque no me conocéis, pero a la gente que yo conozco, ni de coña.
Acabo de comerme un bocata de leche condensada, pa joder a la difunta muela. Eso que se ha perdido.
He encendido el móvil (que había pagado en un arrebato de furia de esas que me dan cuando me dejan colgada)... y me veo una llamada perdida de un número oculto. O es el mismísimo Hugh Jackman o es que se han confundido, pero en fin, que me tiene intrigada.
He estado leyendo un rato el libro que me hizo mi amigo Andrés. Diosssssssssss... como la Letizia supiera en qué brazos estuve yo antes de... bueno, hasta ahí puedo leer.
Me he dado cuenta de que mi casa tiene más libros que ladrillos. Otro día contaré los libros para matar el tiempo (qué leches, haré un catálogo completo, para cuando me muera, dejarlo de legado en una biblioteca y que pongan una sala con mi nombre -Eufrasia Pérez García de Toa la Vía- y que se calienten la cabeza igual que yo, a ver qué coño se puede hacer con tanto libro) (No son mis apellidos, pero vamos, como ejemplo no queda mal)
Más cosas: ¿Os habéis fijado alguna vez que cuando os acercáis mucho al espejo os veis la cara más grande? En la vida me hubiera imaginado lo cabezona que era...
...Soy como Macario, y no por el bigote. Menos mal que no he tenido ninguna noche de sexo con nadie, porque se hubiera tronchao al verme... Pero claro, pa qué depilarme... Total, para verme yo sola...
Y por último, recordaros que necesito pensar un castigo para el susodicho, así que acepto cualquier sugerencia. Repito: cualquier clase de sugerencia.
Por su culpa, mirad las cosas que escribo.