¿Eso es tener amigas?
Esta tarde me han enseñado un teléfono último modelo. Ya conté que el mío no tiene ni color, así que yo no tengo lo que me han enseñado: un video, de los que se mandan a través del teléfono, en el que aparecen unas chicas. Y unos chicos. Y hacían cositas. Guarreridas españolas. Ellas, fijo que estaban de despedida. Ellos, con una pinta de boys que no se puede negar. Y enmedio de la pista, el fornicio padre. Obviaré detalles porque ya os lo podéis imaginar.
Yo no he podido ver el video hasta el final. Me ha dado vergüenza ajena. Porque lo más cruel del video no ha sido lo que hacían, ni lo bien que se lo estaban pasando, sino la búsqueda del mejor ángulo posible. El morbo por grabar una acción de una amiga, porque seguro que era una de las amigas la que estaba grabando. ¿Grabando, para qué? Yo no conozco a esasa chicas y me da exactamente igual lo que hagan. Pero desde donde se estaba grabando, estoy completamente segura de que la autora es una de la despedida.
¿Y porqué se ha grabado eso? ¿A santo de qué esa humillación pública de alguien a quien yo no conozco de nada? Me da igual quien sea, me da igual lo que haga, pero por muchos cuernos que le ponga a su pareja, por mucha exhibición que se haya hecho del acto, me parece atroz que se trate de una mujer la que sea el motivo del escándalo. Los hombres no se graban entre sí, niñas. Por eso, si de algo tengo envidia de los hombres es de la lealtad que se tienen, hagan lo que hagan.
Lo más curioso es que, tal vez, las susodichas actrices porno improvisadas estén completamente ignorantes a cuanto sucede a su alrededor. Media España sabe qué han hecho, sin saber quiénes son. La amiga que ha grabado eso habrá callado como puta. Seguramente esta noche estén de cenas o esta tarde de cafés, riéndose de lo guay que fue la fiesta del otro día.
Si eso es tener amigas, prefiero estar sola. Y la definición de puta, con ellas, cambia radicalmente.