Casualidades
Resulta que hay un anuncio por el que suspiro. Es el de una tarjeta de crédito en el que el protagonista, en un pais caribeño, se dedica a comprar regalos para familiares para al final fumárselo, bebérselo y tocarlo todo lo comprado. Esos ojos, esa sonrisa... No sé, tal vez porque me recuerde a alguien me agrada ese hombre (¿me agrada?¡No, me pone muchísimo!). Estaba a punto de sacarme una tarjeta de esas e ir al Caribe a buscarlo, si era preciso... Pero quitaron el anuncio. Y ya no lo ví más.
El otro día me dolía la cabeza y estaba tumbada en el sofá con la tele puesta. El anuncio que pusieron era el más adecuado: aspirinas. Y me veo a mi mocetón corriendo bajo la lluvia para llevar aspirinas a su amada. Y yo: cachislá, ya podía traérmelas a mí, que también necesito una sobredosis...
Y ya sabe todo el universo mis intenciones de dejar de fumar. Ays, me encuentro que en el anuncio de los parches de nicotina... aparece él de nuevo.
No creo en las casualidades, sino en las señales. Pero haberlas, haylas.
Hay tantas casualidades por ahí que me da miedo. ¿Qué hago? ¿Me dedico a comprar parches de nicotina o aspirinas?