No ha sido para tanto...
¿Veis? ¿Veis cómo el lunes no ha sido para tanto?
Antes de nada, lo prometido es deuda: pongo la foto a petición de Pérez Reverte de cómo me he cortado mi único encanto: mi melena:

Me he dejado un poquito, sólo para que no me entre el frío por el cuello, compréndame, señor Arturo, que yo le respeto mucho y yo hago lo que usted me diga. Pero es que es invierno y una como que tiene frescorcillo en ciertas partes.
Y como hoy no ha pasado nada fuera del otro mundo, no tengo nada que opinar. Bueno, si, que los gavilanes aún no han terminado, por lo que seguiré esperando a que termine la serie y después haré como con el tabaco: ni uno más, Santo Tomás (huy, qué religiosa estoy hoy).
Si queréis puedo opinar de los amigos que te mandan vígenes viajeras en el correo, o de los que te dicen "como no mandes trescientas cartas de estas arderás espontáneamente". Esos son amigos. No quiero pensar cómo son mis enemigos.
Niños, sed buenos o me veré en la obligación de que aparezca superzrú y os quite los regalos que os trajo papánoel.
Eso de contar la historia de superzrú tiene que estar bien. Permanezcan a la espera.