Mucho ruido...
Hoy he ido a comer fuera de casa. Y he ido a un restaurante (un bar, vamos, que yo no soy tan sofisticada) en el que se anunciaba en la puerta "aquí se puede fumar". al lado de la puerta, la máquina de tabaco con el cartel anunciador tapado. Y he entrado. He comido y he fumado sin que nadie, absolutamente nadie, me diga "oye, que está prohibido fumar".
Y eso de prohibir la publicidad del tabaco tiene su cosa. Yo, por ejemplo, tengo en casa un cenicero de porcelana de Camel, que es como un paquete duro espachurrado. ¿Eso es posesión de artículos prohibidos?. Y un mechero de Fortuna que no va, pero lo sacaré para que lo vea todo el mundo y vea que delinco. Una delincuente en potencia, eso es lo que soy. Eso sí, sigo con mi boicot al gobierno para dejar de pagar impuestos al fumar. Y ya dicen que sube el gas, la luz, y no sé qué más. Tiempo al tiempo.
Eso sí: a la Fórmula 1 les permiten la publicidad del tabaco para tres años más en sus competiciones. Qué cojones que tienen. A ver qué me hacen a mí si se me ocurre enseñar mi mechero Fortuna que no funciona delante de los niños...
Que nada. Mucho ruido y pocas nueces. Anoche todo el mundo fumaba igual que otros días, y hoy tres cuartas de lo mismo. Pero que no me vengan ahora jodiendo la marrana conque yo no puedo tener publicidad de tabaco en forma de cenicero en mi casa y a los corredores de cochecitos sí saliendo en la tele. Eso, señores, se llama demagogia. Yo, a eso, le llamo ser hipócrita.
Ahora sólo les falta subir las tarifas de internet porque saben que aquí nos quejaremos de todo. Y subir el precio de los barquillos de turrón. Entonces me habrán matao.

