Un cigarrito? Venga, vale...
Llevo ocho cigarros hoy. De las diez de la mañana a estas horas, no está tan mal, sabiendo lo que ocurría a medianoche. Trescientas copas por medio y ná, que no hay forma de dejar el tabaquete. Será cuestión de hacer desaparecer todas aquellas cosas que me hacen fumar. Así que a partir de ahora, dejaré de hacer lo siguiente:
-Tomar café. Porque eso del café y el cigarrito es como decir Faemino y Cansado, Asterix y Obelix, De Borbón y Grecia. Va junto. Así que para no volver a sucumbir, café fuera.
-Comer. Tengo la mala costumbre de fumar después de comer/cenar/picar/lo que sea. Tampoco comeré y no engordaré ni un kilo.
-Beber alcohol. Pero eso lo digo ahora después de meterme la mitad de las reservas de vodka de Rusia entre pecho y espalda. Bueno, eso, a partir de mañana (aún estoy bajo los efectos).
-Un kiki. Nada, que nos olvidamos de eso y del cigarrito de después. A dieta cárnica también. Total, si no procreo, es pecado. Y fumar también lo es.
-Charlar con los amigos. Olvidaré que tengo amigos y no querré ir a casa de nadie y sentarnos en ningún sitio para burlarnos de que zutanita y menganita han comprado para nochevieja tres gambas por cabeza, y como van cuatro a cenar, doce gambas en total. Lo había visto su hermana en la pescadería. O sea, que dejaré de tener amigos.
-Ver películas de video en casa. Da igual de miedo o de suspense, que con esas fumas más. La industria del cine terminó para mí. Los videoclubs cerrarán por mi culpa y no pienso tener ni un remordimiento, porque para eso estoy venciendo una adicción.
-Esperar en hospitales o tanatorios. Que a nadie se le ocurra ponerse de parto, malo o morirse que no pienso ir a ningún sitio. Que yo estoy intentando dejar de fumar y ya se sabe que los que esperan empalman cigarros.
Bueno, pues creo que no me dejo nada... Claro que... lo mismo es más sencillo dejar de comprar tabaco.
A lo mejor es más efectivo y todo.