Porque se acaba el año.
Tres cigarros, dos cafés con leche, cuatro bombones... Esa es la lista de mis pequeños placeres que he disfrutado hoy. Ahora tendré que reducirlo todo, porque yo fumo mucho cuando bebo café, y hoy me ha sabido de otra forma. Y si no bebo café, no fumo tanto. Y si no fumo tanto, es porque me reduzco la dosis de café diaria. Y si reduzco las dos cosas, resulta que me quedo sin vicios. Y quedándome sin vicios, les hago perder dinero a las tabacaleras y a los cafetales. Juan Valdés en paro por mi culpa, por querer dejar de fumar... Qué poca vergüenza que tengo.
Pero a ver, yo no tengo la culpa de que suban la luz. Claro, si prohíben lo del tabaco, la gente, como yo, hará boicot al gobierno y entonces los impuestos que dejamos de pagar por fumar, los sacan subiendo la luz. Y esperaos que no suban la gasolina, o el agua (alegando que hay poca), o el precio de las gominolas con forma de corazón. Veréis cómo con el tiempo echáis de menos a los que fumábamos, porque en nosotros recaía la responsabilidad de pagar uuna gran parte de los impuestos. Ahora, a joderse toca, que dejaremos de fumar, y lo pagaremos entre todos.
Y veréis, dentro de unos años, cuando todos estemos más sanos que manzanos, pagando impuestos por el aire limpio que respiremos, cómo alguien dirá:
-¿Un cigarrito?
Y recordaremos aquéllos tiempos en los que ibas al bar y le pedías a Toni, el dueño, un café con leche y un cenicero. Y él te regalaba un mechero de Fortuna (de los que nunca iban), con un cigarro en los labios, boca torcida... Y ya no nos entrará nadie diciéndonos "guapa, tienes fuego?", so pena de castigo divino.
Lo dicho: que está mejor visto ser asesino en serie que fumador.