Tonterías
Hoy tengo ganas de hablar de tonterías, así que allá va.
Tengo una letra muy bonita, y no lo digo yo sola. Pero me encanta mi letra, y me encanta escribir. Pero hice una maldad: aprendí a escribir al revés en el cole.
Una compañera y yo siempre nos mandábamos notitas y dibujitos con tonterías. Las dos éramos unas creativas de mucho cuidado, porque en vez de mandarnos el típico "déjame el borra", hacíamos una especie de tebeo con personajes e historias para pedirle la goma a la otra. Ninguna de las dos llegamos a ministras, pero eso no tiene nada que ver. Un día nos dió por escribir en código. Y empezamos a escribir al revés.
No me acuerdo quién empezó, pero era fantástico ver a qué velocidad redactábamos las notas que sólo se podían leer a trasluz o con un espejo. Y esa chorrada me acompañó hasta el instituto, la facultad... No hay nada mágico en ello, simplemente es una habilidad que aprendes perdiendo el tiempo, como el que sabe hacer pajaritas de papel (que yo desconozco la técnica) o el que es un as en las videoconsolas.
He escrito muchas notas en mi vida así, todas de broma a gente de confianza, así que nadie me tomó por una chiflada. Incluso hay quien se entera y me pide que escriba así. Acto seguido, me imitan, o intentan imitarme, siendo que es una chorrada que se tiene que perfeccionar con el tiempo. Y me siento orgullosa de ello, oiga.
La última que escribí fue para MZ, a quien le puse que, si algún día me hacía famosa, eso valdría millones.
...Vaaale, es una tontería, pero yo había avisado de qué iba a hablar. Hoy no toca hablar de nada serio ni profundo.
Pues otra tontería: aprendí a mover una oreja. Curioso el mecanismo del cuerpo, oiga. No entiendo aún cómo una sí y la otra no. Y no sólo no se mueve, sino que ignora cualquier impulso del supuesto músculo que la hace subir y bajar. La derecha, en cambio, es obediente, y es todo un espectáculo cuando un niño descubre esta habilidad y está con el avercomolamuevesporfaandaunpoquitosolo...
...Lo dicho, otra tontería.