Dejar los hábitos de una vez por todas.
Vale, si lo dejas todo de golpe, de un día para otro, es que te has muerto, y yo, ganas lo que se dice ganas, como que no tengo, vamos. Pero voy a tener que plantearme en dejar de fumar a la de ya. Si es necesario utilizar parches de nicotina, estoy dispuesta a empapelarme toda para conseguirlo. Si los cigarritos de menta sirven, me meto un par hasta en las orejas. Si hay que utilizar la acupuntura, ni Hellraiser (¿se escribe así?) se me compararía.
...Pero es que es el único vicio que tengo (exceptuando la lectura)... Y si, sé que el humo me perjudica a mí y a los que me rodean, y no quiero hacer autopsias antes de tiempo, pero si, el tabaco es mu malo, así que mi más firme propósito es abandonar el hábito cuanto antes.
No sé si es que mi olfato me está traicionando o qué. Tal vez sea mi mente, pero de un tiempo a esta parte... me huelo mal. El pelo me huele a humo, la ropa me huele a humo la casa me huele a humo... Si me echo colonia a los cinco minutos dejo de olerla, pero huele. En cambio, con el tabaco, pasa al contrario. Lo huelo, lo percibo a kilómetros de distancia. Es impresionante cómo una fumadora con antigüedad como yo sea capaz de saber si alguien es fumador o no, porque lo huelo. Y eso me aterra.
Estoy concienciándome del peligro del tabaco, y pienso que me puede pasar a mí. Mis pulmones ya no son lo que eran, pero tampoco mi espalda, y me aovariojona que me pueda pasar algo, porque yo me quiero mucho, aunque haya maltratado mi cuerpo desde hace... uuuuh!!! ¿tantos años ya?
Por ello, y por todo ello, dejaré de fumar el día menos pensado, lo tengo en mente, y nada del día uno ni chorradas de esas, que ya las probé y nunca pude pasar de los dos meses sin humos. Volveré a torturarme las muelas con chicles sin azucar, chupachups de capuccino y engordaré unos cuantos kilitos ahora que estoy en mi talla ideal. Pero que todo sea por mi bien.
Pero eso del olfato me mosquea... A ver si es que estoy embarazada!!!!