Canciones infantiles y olé.
Tras el archiconocido laaaaaaaaaaaaaalala la la la laaaaaaaaaaaalalaaaaaaaaaa, he recordado una lista de canciones infantiles de cuando me vestía con vestidos horripilantes con un lazo detrás (que odiaba) y me peinaba con horquillas de colores y pajaritos sin gripe aviar, calcetines cortos y zapatos de hebilla de charol. Un cromo, vamos. Pero me quedo con ese cancionero tan magnífico que pocas cosas podrán superar.
Empecemos con aquella letra de la canción que se cantaba mientras, en un círculo, todas las niñas con la palma de la mano derecha encima de la suya izquierda, teníamos que palmotear la mano derecha de la que teníamos a la izquierda:
-Doctor Jano, ciru jano, hoy tenemos que operar a una chica de la sala veinticuatro de su edad... (Sin palabras)
O esta otra: Don Macarrón chistero, alamaguán, o teo, teo ti-ti-ti... (mortal)
Anda que esta...: Al pasar por el cuartel, se me cayó un botón, y vino el coronel a pegarme un bofetón... (hoy en día, le cae una denuncia por violencia de género que no le admiten ni en la reserva)
Es común que tengamos versiones de series de dibujos animados, pero que me digan quién la versionó, que ni idea:
Un día en el bosque, la vela se apagó (fulanito) en calzoncillos, (fulanita) en camisón, hicieron triquitriqui, hicieron triquitrá, al cabo de nueve meses, (fulanita) fue mamá. (En tres palabras: impresionante)
Luego, cómo no la de la barca y el barquero que no le cobraban a las guapas. A las feas les hacía pagar un plus por peligrosidad de transporte de mercancía peligrosa.
Dios, casi prefiero la de antesmuertaquesencilla. Pero casi no sé qué es peor...
Y la más famosa de todas, cantada sin música, a pelo, a pleno pulmón y con grandes efectos especiales. ¡Churroooooooooooo... VA!! Y no me digáis que nadie ha cantado eso (más bien gritado), porque no me lo creo.