Una boda más
Acabo de regresar de una boda que, por cierto, no es la mía. Todo perfecto, todo maravilloso, si exceptuamos que:
-Era una ceremonia civil, y a los novios se les ha antojado al aire libre, en una especie de carpa en medio del jardín del restaurante. Todo perfecto, pero es que estamos a tres grados. Hasta las flores tenían chuzos, y el césped era... una pista de patinaje. Hemos tenido que ir al servicio y hacer cola para calentarnos los pies con el secamanos eléctrico. Todo un espectáculo.
-El vestido de la novia no llevaba velo. Y no lo digo por lo de la tradición, porque eso de que una mujer vaya tapada me parece horrible, pero es que a la pobre, el arroz le ha dado de lleno en los ojos, y ha estado media hora llorando y escupiendo granos de arroz, jurando que mataba al que se lo había hecho. Y, el que se lo había hecho, ha callado como puta.
-Me han sentado con una amiga que hacía tiempo que no veía. Y tampoco sabía si seguía viva o qué, pero a partir de ahora juro que no me va a importar. No sólo se ha tirado toda la cena contando el parto de su hijo (que estuvo a punto de morir), los puntos y grapas que le dieron, sino también nos ha obsequiado con los inolvidables momentos del color de la caca que había hecho hoy (es que está malito), así como otras características, como consistencia y olor.
-El camarero era mecánico. Lo sé por el color de sus uñas. Por supuesto, he estado muy al tanto de que no tocara nada mío. Y, si lo hacía por descuido, he rehusado comer o beber eso.
-La barra libre era libre. Y no hay nada peor que ver a media sala correr hacia los camareros cuando empieza el baile. Como si no hubieran visto un cubata en la vida. Claro que, con eso de que con el regalo pagas la boda, habrá que hacer consumo. Alguien se habrá bebido mi parte.
-Un tío me ha dicho que esta noche me veía especial. Y lo que me veía era doble o borrosa, porque luego se ponía a hablar solo.
Lo dicho: una boda más y no ha sido la mía. Así se me quitan las ganas por completo. Tengo los pies azules, los nervios crispados (¿te cuento lo que hizo mi niño con una mierda y un petardo?, qué risa, tia, te vas a morir)...y apenas he comido, así que voy a por 1000 calorías más de maravillosos barquillos rellenos de turrón.
Nas noches...